Llamamiento desesperado a la agitación de los partidos y organizaciones separatistas

ERC y Junts per Catalunya van a remolque de la CUP, que aboga por la huelga general indefinida. Òmnium sigue los dictados de la ANC y aumenta la actividad de los Comités de Defensa de la República (CDR), que cortan carreteras en toda Cataluña y se enfrentan a los Mossos en Barcelona.

En Gerona, en cambio, pudieron retirar la bandera de España de la subdelegación del Gobierno y pintar de amarillo la fachada en presencia de miembros de la policía autonómica. Las juventudes de la CUP han marcado la residencia del juez Pablo Llarena en la Cerdaña con pintadas en las que le auguran que “las calles de Cataluña serán tu infierno” y le llaman “fascista”.

La segunda fila de dirigentes que sustituye a los presos y fugados jalea a los organizadores de marchas y concentraciones con apelaciones constantes a no desfallecer, a resistir, a alzarse y no dar un paso atrás. Todo muy en la línea cívica y pacífica del proceso, como lanzar bengalas, latas y palos contra los Mossos, cruzar contenedores y pinchar las ruedas de las furgonetas policiales. Los CDR de Barcelona han intentado de nuevo llegar hasta la Delegación del Gobierno mientras la ANC y Òmnium protestaban frente al consulado alemán.