La Vigilia Pascual del Sábado Santo en el Valle de los Caídos coincide con el 1º Abril

El sábado santo es un día de oración junto a la tumba esperando la resurrección. Es día de reflexión y silencio. Es la preparación para la celebración de la Vigilia Pascual, qué mejor sitio para hacerlo que en la Basílica del Valle de los Caídos. Presidida su entrada por la gran “Piedad” de Ábalos, que recoge extraordinariamente el dolor de una madre abrazando a un Jesús muerto en sus brazos. Qué mejor sitio para esperar la resurrección que en un lugar donde se encuentran enterrados decenas de miles de personas.

Pero encima… qué mayor significado para hacerlo que coincidiendo con el Primero de Abril, día de la Victoria. Victoria del bien contra el mal, Victoria de la vida sobre la muerte; donde anoche se rezaba por el alma de todos los caídos en la contienda civil, sin diferenciar el color de las banderas por las que murieron. Anoche no se pusieron flores a unos y se repudió a los otros, la Victoria que celebrábamos es la de la Resurrección de Cristo.

Como todos los años centenares de personas se reunieron en oración,  para llevar a cabo la celebración de la Vigilia Pascual. En un silencio sepulcral, (nunca mejor dicho), sobrecogedor, en mitad de la montaña, en el Valle de Cuelgamuros, con la Comunidad Benedictina presente, con los escolanos acompañando la liturgia, se realizó la Celebración del Fuego nuevo, mediante la quema de unos grandes haces de leña en la explanada de entrada a la basílica; merece la pena asistir, es recomendable para cuantos quieran acercarse, unos momentos de recogimiento que no se pueden explicar, hay que vivirlos; tras la celebración del fuego nuevo, se entró procesionando a la Basílica donde se celebró la Liturgia de la Palabra.

Tradicionalmente, sobre todo en los primeros siglos de la Iglesia, la noche del Sábado Santo se acogía  a los que querían ser cristianos, bautizándolos en esa noche, mediante la Liturgia Bautismal, igualmente se acogía nuevamente en la Asamblea, a aquellos pecadores, que hacían penitencia pública; actualmente se conserva ese sentido y en la Vigilia Pascual, se renuevan las promesas bautismales y uno se acerca a la Iglesia con un espíritu renovado.

Cuando se viven escenas piadosas como las de anoche, en las que la paz, el recogimiento y la oración son tan intensos… en las que se reza por el alma de todos los caídos, es entonces cuando el Valle cobra pleno sentido, es cuando sé que el monumento acoge bajo sus brazos a todos los combatientes, que están en el mejor de los sitios posibles. Además me ratificó en que ganamos la guerra porque eramos mejores; y nuestra celebración en el día de la Victoria, no es de humillación para el enemigo vencido, sino de alegría por haber encontrado de nuevo el camino de la Paz en las tierras de España.  ¡Qué distinto hubiera sido de haber ganado los Rojos!