La soberanía nacional en juego

El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont ha salido este viernes de la prisión de Neumünster, tras haber abonado la fianza de 75.000 euros impuesta por el Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein, en Alemania. A su salida, ha exigido la puesta en libertad de sus «compañeros» que siguen en prisión porque, dice, «es una vergüenza para Europa tener presos políticos».

Al margen de las payasadas a las que ya nos tenía acostumbrados durante los cinco meses de fuga por Europa, lo que se evidencia en todo ese asunto es que la soberanía nacional de España importa muy poco en Europa. Las advertencias llegadas en su día sobre la imposibilidad de pertenecer a la UE para aquellos estados separados de estados socios, caen en saco roto y nos dan una buena idea de lo que podemos esperar de la Europa de los mercaderes en caso de que tuviesen que decidir sobre la ruptura de España.

Puigdemont puede reírse de España con sus amigos belgas, alemanes y daneses porque sabe de la debilidad de los gobiernos democráticos de España. Nos pusieron de rodillas ante los que volcaban nuestros camiones y hoy planean trocear esta túnica de piel de toro.