La Separación de Gustavo González: un fruto del nuevo modelo social

Compungido y triste, Gustavo González lloraba desconsolado  por el daño que había hecho a su mujer, por el menor aprecio que le transmitían sus 4 hijos y por su separación matrimonial. La nueva moral dice que no pasa nada por poner los cuernos en un matrimonio y que la separación es la vida moderna. Explíquese eso a los hijos del matrimonio y a la parte del matrimonio que sufre el daño. La nueva moral es la de si se pierde la pasión algo va mal, estúpida excusa de Gustavo González para hacer el imbécil con una individua que se las trae.

También dice la nueva moral que el culpable de los cuernos es el que tiene pareja y que la amanta o amanto no tienen nada que ver y su conducta no es reprochable. En este caso, por lo tanto, María Lapiedra, no le alabamos el gusto a Gustavo González, es una bellísima persona. La nueva moral ha roto un matrimonio, como quizá millones, ha destrozado la vida de una mujer, posiblemente una buena mujer, como ha destrozado la vida de millones de personas y ha destrozado la vida de 4 hijos como ha destrozado la vida de millones de niños cuya infancia habrá quedado tocada para siempre.

La vieja moral dice que el matrimonio es sagrado y se hace para durar y hay que esforzarse en sostenerlo. Que la pasión desaparece por cojones y que lo que queda es el amor. Que poner los cuernos a tu pareja es muy malo. Que quien se mete en medio de una pareja es un hijo de puta. Sin que la felicidad sea lo más importante, no está por encima del deber,  si por felicidad se entiende la paz interior nos quedamos con la vieja moral. El gran logro de la nueva moral es fijar la felicidad en follar con María Lapiedra. Manda huevos.