La respuesta de apoyo al Valle llega al Congreso, algunos diputados se asustan

Entre otros Rufián, se ha dedicado a decir que es preocupante la asistencia masiva al Valle, y que no se puede hacer como que no ha pasado nada.

Efectivamente miles de personas según los principales medios de prensa, acudieron ayer al  acto apolítico de apoyo al Valle de los Caídos, según fuentes bien informadas, podríamos cifrar la cantidad en al menos unas 10.000 personas, y eso teniendo en cuenta que los controles de entrada tanto al Valle como a la Basílica ralentizaron la entrada, hasta el punto de que las colas llegaron hasta la A-6, creándose una gran caravana desde primeras horas de la mañana.

El motivo de la convocatoria había sido puramente religioso, es decir se iba al Valle de los Caídos para mediante plegarias pedir a Dios que introdujera algo de cordura en las mentes de nuestros gobernantes.  Demostrar que el Valle es un lugar de oración. Pero la gente está muy cansada, viendo además que se llegó a cerrar el acceso al Valle para que la concentración de apoyo al mismo fuese más multitudinaria, por lo que gente de distintas sensibilidades realizó distintos modos de proceder.

Hubo aquellos que no se salieron del guión trazado, planteándose que la algarada debe estar en la calle, y en el Risco de la Nava, sólo debe haber oración. Hubo quienes decidieron llevar banderas,  algunas de España lisas o con el Águila otras de otro tipo, y sin renunciar a la oración realizar actos de protestas, porque no nos olvidemos que el Valle tampoco puede separarse de su contenido político,  y que si bien es un lugar de culto y de oración. No es algo casual;  está allí porque un gobernante llamado Francisco Franco, intentó hacer un monumento a la reconciliación de las dos Españas, y el rojerío ni lo ha entendido ni ha querido entenderlo, pero todos sabemos que lo que molesta es la Cruz de 150 metros, la mayor cruz de la cristiandad que preside el Valle.

Hubo también quienes consideraron que esa llamada a la oración del 15 de Julio en defensa del Valle suponía una llamada a la movilización hecha a los españoles ante el canallesco propósito del gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos de Francisco Franco y de reconvertir el Valle en un lugar contrario al propósito que lo inspiró.

A dicha convocatoria se sumó gente a título individual y colectivos de todo tipo del ámbito social-patriota.  Por lo que a algunos militantes se les antojó un poco descafeinada, no tanto por la oración en sí, sino porque entendían  que suponían una renuncia a la lucha frente a la injusticia anunciada, por eso un grupo de ellos llegó a encerrarse en la Basílica como forma de dar un aldabonazo en las conciencias, y también contra el gobierno revanchista y la Jerarquía eclesiástica española cobarde hasta el extremo de haber olvidado cuantas veces llevaron al generalísimo bajo palio.

Comunicaron tras la misa de la tarde  al Servicio de Vigilancia el encierro, y tras ser requerido en diversas ocasiones, negándose a abandonar el encierro, ante ellos y los funcionarios de Patrimonio Nacional y la Guardia Civil, exigiendo la presencia del Abad de la Comunidad Benedictina que es el custodio de la Basílica, cuando tras comparecer y explicarle el motivo del encierro, este comunicó que no autorizaba el encierro bajo ningún concepto, aunque entendía lo legítimo de la reivindicación, les pidió y requirió como autoridad eclesiástica legitima que le evitasen el trance de tener que autorizar una intervención coercitiva de la Guardia Civil.

Los encerrados considerando que el objetivo de la protesta estaba cumplida, y dado que no querían perjudicar a la Comunidad Benedictina, ni faltar al respeto en un lugar Sagrado en el que reposan miles de combatientes, aceptaron el requerimiento y pusieron fin al encierro, eso sí entendiendo que su acción es una llamada a la lucha de los patriotas españoles en todos los frentes.

Aunque no sabemos claramente si este tipo de actuaciones puede ser positiva o negativa para los deseos de los convocantes, lo cierto es que si un acto no se organiza debidamente impartiendo unas pautas y montando un servicio de orden, del que los demás puedan seguir sus directrices, no es de extrañar que cada uno actúe en conciencia,  por lo que algunos irán con banderas, otros con misal y otros con el detente cosido sobre el pecho intentando que el Corazón de Jesús les proteja para lo que se nos viene encima.