La reforma de la Constitución según la RAE

Madrid, 05/11/2015. Entrevista a Arturo Perez Reverte. Foto: Isabel Permuy ARCHDC

Pedro Sánchez no iba a volverse loco con para cumplir sus promesas el día que aceptó ser presidente del Gobierno. Los golpistas de salón son así, van al grano, sin zarandajas. En su cabeza bullía la imagen de Alejandro (el Magno) tomando la espada y cortando el nudo gordiano (a tomar por retambufa el lacito y los acertijos). Sánchez no iba a perderse en los dos tercios de la Cámara Alta más los dos tercios más uno de los inscritos y presentes en la Cámara Baja más la votación y referéndum del pueblo soberano para remitir lo acordado a Cortes, disolver y Constituyente y nuevas elecciones o como sea que hay que hacer para reformar la Constitución. Yo cumplo -pensó el presidente Sánchez-, y voy a cumplir cambiando el texto a un lenguaje inclusivo que no discrimine y que vote el 100% de las dos cámaras y el pueblo soberano y rubrique el Monarca. Todos dirán que sí porque, si no, Ferreras y Évole dirán que son unos misóginos y unos machirulos.

Para tan magna obra piensa contar Sánchez con la anuencia de la RAE. Donde ponga “Título I” dígase a partir de ahora “Títula Iª”, quiere Sánchez que le firmen. Y lo conseguirá porque la RAE está plagada de bocas agradecidas. Pero le quedará alguna vacante. Una, al menos. La del catedrático Arturo Pérez Reverte. No es un hombre fácil. Malhumorado, arisco, huraño. Dice que na-nai, que si la RAE se pone a trabajar en semejante gilipollez, se pira a su casa. A Sánchez le da lo mismo. No sabe para qué vale la RAE (aún piensa que es para editar diccionarios) y, por si esto fuese poco, tiene a Dolera, que es una actriz muy mona y que de estas cosas sabe mucho.

Hasta en cosas tan importantes y valiosas como el Español van a meter baza estos sociatas.

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