La Reacción, una respuesta necesaria contra los tiempos modernos. Por Juan E. Pflüger.

Quienes han querido subvertir los valores que han forjado las patrias y las sociedades occidentales han usado siempre, a modo de insulto, una palabra para despreciar a quienes nos hemos opuesto a los nuevos modelos que destrozaban la identidad de la que nos enorgullecemos, nuestra patria. Esa palabra es: Reaccionario.

Bien, pues seamos reaccionarios. Frente a la modernidad globalista que nos amenaza con su nueva antropología social, solo queda la reacción.

Reaccionemos contra quienes desde los grupos de presión internacionales y los organismos supranacionales, como la Unión Europea o la ONU, quieren destruir las patrias. Defendamos que España, y por lo tanto Europa, deben su identidad a los principios morales cristianos, seamos reaccionarios y defendamos esas creencias.

Reaccionemos contra quienes quieren destruir el concepto de familia porque les impide desestructurar las sociedades para imponer su nuevo modelo, más manipulable y sin principios. La imposición del mal llamado “matrimonio homosexual”, la adopción de niños por parejas gays, el aborto,… todo ello rompe el concepto de familia. Seamos reaccionarios contra quienes nos lanzan contra todo aquello que hizo fuerte a nuestros padres y abuelos.

Reaccionemos contra quienes pretenden desmontar nuestro modelo social con la inmigración masiva que desmonta el modelo que se ha afinado a través de los siglos. La población de relevo a la que se permite imponer un modelo social y de creencias que no sólo choca, sino que ataca al nuestro, facilita la destrucción de nuestra identidad. Seamos reaccionarios contra quienes defienden el “Refugees Welcome” solo porque no son capaces de perpetuarse en el poder si no desmontan nuestra ideosincrasia.

Reaccionemos, como reaccionó la Vendée contra la revolución francesa; como lo hizo el almirante Kolchak contra los revolucionarios soviéticos en 1917; como lo hizo el carlismo contra el liberalismo desnaturalizador; como lo hizo la confederación frente a la unión en la Guerra de Secesión norteamericana. Reaccionemos aunque tengamos todas las de perder, porque será la única manera de defender esos principios y valores que nos están robando por miedo a que nos llamen reaccionarios.