La pela es la pela

 

El Gobierno considera que la forma de controlar a los independentistas es el dinero, por lo que pretende llevar un control económico férreo donde los pagos sean el chivato que avise de las posibles infidelidades que se cometan contra la unidad de la Nación.

Así se ha dado una orden el pasado día 21 D. jpor parte del gobierno para que Montoro siga controlando las cuentas, porque al parecer deben estar convencidos que una revolución necesita dinero, pagos, desvíos de fondos y ese puede ser el sistema de control más preciso. Entendemos que lo que se pretende es … cuando se devuelva la «soberanía» a la Generalidad, y decimos bien, porque salvo a los efectos “simbólicos” Cataluña se comporta como un estado soberano, poder seguir interviniendo a través de un 155 económico; no en balde se ha dicho siempre que para los catalanes la pela es la pela.

A nosotros nos parece una pobre medida. Al menos creemos que es una medida que siendo necesaria debe ser aplicada con otras medidas más restrictivas. Insistimos en la necesidad de Intervención permanente de aquellos elementos necesarios para el desarrollo de la revolución catalanista que se traen entre manos,  como ya ha quedado demostrado. Como mínimo habrían de ser los siguientes:

  • Control de los Mossos de Escuadra. Debe garantizarse la fidelidad de este cuerpo policial, que puede convertirse en el embrión de un ejército catalán, o bien dirigidos, en unos mercenarios al servicio del independentismo. Si no se puede garantizar esa fidelidad, los Mossos deben ser disueltos.
  • Control de los Medios de Comunicación públicos, que deben de estar supervisados por el estado, y si no puede garantizarse su fidelidad, deben ser cerrados.
  • Supervisión de los Medios de Comunicación privados, para que la libertad de prensa sea algo limitado por el marco de las leyes, garantizándonos unos mínimos de lealtad a España como estado democrático, en base al imperio de la ley.
  • Supresión permanente de las competencias que les fueron cedidas en materia de educación, verdadero motor como hemos visto de esa revolución silenciosa que llevan tejiendo desde hace décadas. Es necesario revertir el proceso de catalanización excluyente que se ha desarrollado con los niños, enseñándoles no sólo a conocer a su patria (la española), sino además a sentirla.

Podrían ejercerse tareas de control en otras cuestiones de manera que no existiera, discriminación con el resto del estado, en sueldos de funcionarios, prestaciones sanitarias, cuestiones impositivas etc. Pero eso no deja de ser un mal menor, frente a los puntos expuestos anteriormente. Esas otras cuestiones serían deseables, pero los puntos anteriormente reflejados son absolutamente necesarios, imprescindibles, determinantes.

No sólo partimos desde cero, sino que estamos por debajo de este punto, en valores negativos, valores que tienen que someterse a un proceso de compensación urgentemente para equilibrar lo ya perdido; para  darle la vuelta a la situación. Si no es así, es que el sistema falla tanto, que debe ser sustituido y habría que suprimir el sistema autonómico. Lo importante no es cómo se gestiona un estado, lo importante es que esa gestión no pueda ser nunca un agujero negro, donde se ahonden las diferencias, y se pierda el carácter nacional. Sin lealtad a la Patria común, las autonomías, pasan de ser no una forma de gestión de la política nacional, un desarrollo burocrático del funcionamiento de un País, sino un arma imprescindible, que bien manejada, puede acabar con la historia común de una gran Nación.

Igual que se han realizado leyes para frenar el Islamismo radical, de manera pareja deben fijarse leyes para frenar el catalanismo radical, el vasquismo radical o cualquier otro “ismo” que pretenda romper España.