La nueva moda habitacional: la okupación

Antes uno se iba de vacaciones y corría el riesgo de, al volver, encontrarse  con la casa desvalijada. Ahora ese riesgo sigue existiendo. Pero además hay otro: encontrarte con que te has quedado sin casa.

Y es que lo de las okupaciones ya no es una broma, como prueba el volumen de trabajo de una empresa como Desokupa. Por increíble que parezca si un okupa se te mete en casa, entras en un infierno judicial que puede durar años. El caso de una italiana en Ibiza es de traca: se tuvo que ir a parir a Valencia, volvió y su casa estaba okupada y el problema ha permanecido hasta que ha podido, finalmente, recuperar su casa para tapiarla… once años después.

Parece ser que la policía, ante situaciones de viviendas okupadas, recomienda ya acudir a empresas privadas  dedicadas a la desocupación ante de acudir a los Juzgados cuya interpretación de la ley viene siendo, como siempre, tan progre como estúpida. ¿Alguien con sentido común  puede entender que a uno le entre un tío en su casa y no haya otra forma legal de echarle que acudir a un eterno proceso judicial de tipo civil? Con sentido común, nadie puede entenderlo. Los jueces son capaces de explayarse en resoluciones   de varios folios explicándolo.

El problema de las okupaciones debiera poderse resolver en horas. Lo que se tarda en acreditar a la policía la propiedad de una casa y lo que la policía tarde en sacar de esa casa a los caras que se han metido dentro. Y si no son unos caras y, de verdad, están en una situación de necesidad, ¿pueden hacer los políticos algo útil alguna vez en su vida y solucionar el problema con medidas sociales?