La izquierda pide sanidad pública para todo el planeta al tiempo que se queja de la masificación de las urgencias

Por una vez, quizá más por sentido común que por sentido jurídico, el TC ha acertado aunque con la oposición de prácticamente la mitad de sus Magistrados. No vamos a entrar en discusiones legales. Vamos a hablar de sentido común.

Es imposible que ni Valencia, ni España puedan ofrecer sanidad a todo el planeta. Imposible. Hacerlo solo supondría terminar con el sistema sanitario que España ha alcanzado después de generaciones y generaciones de españoles. La realidad es muy simple: los extranjeros en situación ilegal deben ser deportados a sus países de origen de forma automática. Evidentemente si requieren una asistencia sanitaria puntual no se les puede negar pero dar sanidad pública a todo el planeta es imposible.

La inmigración consiste en olvidarse de los países emisores, la culpa es de la descolonización progre, traer mano de obra barata y rebajar los logros sociales en las naciones de recepción. Ni más ni menos. La solución no es traer unos cuantos negros para que trabajen más barato. La solución está en actuar en los países emisores de emigración. Y esto no es racismo. Al contrario, es solidaridad de verdad con todos los seres humanos de los países subdesarrollados y no con sólo con los pocos que alcanzan Europa.