La izquierda: pajarita y corbata para los actores, en vaqueros al Parlamento

La estética significa algo. La ropa que se emplea es el termómetro del respeto que nos merece la circunstancia por la que nos vestimos. Y en ese sentido, lo que respeta y lo que no respeta la izquierda parece claro: respeto por nuestros grandes guías en la industria del cine y, cuanto menos, desafecto por el Parlamento y por el concepto de pueblo que el Parlamento refleja.

Ir al Parlamento vestido como el que va al Supermercado no es una manera de acercarse al pueblo. Es una falta de respeto a la represtación del pueblo en los términos que ésta se plasma en una democracia representativa y parlamentaria. Si quieren acercarse al pueblo que renuncien a sus sueldos, cobren como un buen mileurista y dejen el resto en las arcas del Estado.

La izquierda española, especialmente la de Podemos, no es democrática. Por eso no respeta este Parlamento. Cuando Podemos habla de democracia, cuando habla de democracia participativa, habla de otra democracia distinta a la que tenemos. Una democracia comunista, es decir, una tiranía que se disfraza con asambleas y reuniones de mucha gente a sueldo, a las que nadie en vaqueros por la cuenta que le trae, para votar lo que diga la siempre caprichosa voluntad el líder.

Podemos no lo dice pero es así. Si Podemos nos describiera a todos los españoles su modelo democrático, todos los españoles sabríamos que Podemos no es una organización de ideas democráticas. Por eso, con su imagen, muestran el mismo respeto por el Parlamento español que nosotros tenemos por las asambleas de borregos comunistas.