La generación actual de políticos ha conseguido algo casi imposible de realizar, hacer casi buenos a Felipe González y Aznar. Por Javier García Isac

Cada vez que reaparece el ex presidente de gobierno José María Aznar, nada vuelve a ser lo mismo. Aznar fue llamado a declarar en sede parlamentaria en la comisión que investiga la financiación ilegal del partido que el presidio y del que se había mantenido alejado en los últimos años, por diferencias más que notables con Mariano Rajoy, curiosamente la persona que el propio Aznar había designado como sucesor a título de presidente.

Aznar evidenció dos cuestiones que pueden considerarse importantes, que sigue en buena forma física y mental y el deterioro paulatino de la política española. Si José María Aznar era tachado de frío, calculador y falto carisma en la época en la que estuvo en política activa, ahora, con el paso del tiempo, casi que se le ve como un gran estadista en comparación con los Sánchez, los Tarda o los Iglesias. Lo que pone de manifiesto, que si algo es susceptible de empeorar, seguro que empeora. La figura del ex presidente puede ser discutida, puede gustar o no gustar, pero lo que no es discutible es el baño que dio a todos aquellos a los que tuvo delante y que dejaron pasar su pretendido minuto de gloria. Siendo rigurosos, evidenció una tercera cuestión que no debe considerarse baladí, Rafael Simancas sigue vivo y sigue en política. El Partido Popular y el Partido Socialista, tienen muchas más cuestiones en común que diferencias, una de ellas, es que son una fábrica inacabable de colocar ineptos como Simancas, Celia Villalobos o Martínez Maíllo.

La generación actual de políticos ha conseguido lo que yo pensaba era difícil de hacer, imposible de realizar, hacer casi buenos a Felipe González y Jose María Aznar, aunque esto no les exime de la cuota de responsabilidad que tienen en lo que ahora estamos padeciendo.

La nueva dirección del Partido Popular, encabezado por Pablo Casado, un joven formado políticamente a la sombre de Aznar en FAES, piensa rentabilizar la figura del ex presidente, sobre todo después del recital dado por este en la comisión parlamentaria de investigación, donde dejo “mudos” a los que le interpelaron. La izquierda española no está acostumbrada a que se la replique, no está acostumbrada a que se la conteste. Actúan con una suficiencia moral de la que en verdad carecen, motivada y alentada por la dejadez y la cobardía de sus contrincantes políticos y por el silencio cómplice y la ausencia de batalla ideológica.

A los organizadores de la comisión de investigación les salió el tiro por la culata. Lo de menos es lo que allí se estaba investigando. Lo que ha quedado en el imaginario colectivo es que ni Simancas, ni Rufián, ni Iglesias son rivales para Aznar, que en cuanto tienen una persona medianamente preparada, acaba con ellos, y que su pobre argumentación demagógica no es suficiente cuando el rival es de mediana entidad.

Nunca me gusto José María Aznar, nunca forme parte de su club de fans, pero seria de necios no reconocer que lo del otro día me gusto y casi me emociono, y esto solo pone de manifiesto lo que antes les he contado, la evidente degradación de la política española, con debates tabernarios, con macarras de barrio ocupando los escaños y con una generación de políticos malos, más parecidos a charlatanes de feria desaliñados y mal aseados que a los padres de la nación.

Pablo Casado considera que Aznar es un activo y piensa rentabilizarlo, sobre todo para convencer a esa parte del electorado que se le está escapando por su derecha. Un electorado que necesita de muy poco para volver al “redil” y Jose María Aznar es la figura más indicada, sobre todo para aquellos que nos hablaban de PP autentico, el PP de los valores y los principios, aunque nunca nos dijeran cuales eran esos valores y cuales esos principios.

La izquierda y Pedro Sánchez le están haciendo la campaña al partido popular de Casado, le están dando un balón de oxigeno, y le están dando tiempo para recomponerse. Son su mejor aliado y su mejor aval. Lo que menos necesita Casado en estos momentos es un adelanto electoral, y si mucha gestión “rocambolesca” de Pedro Sánchez e incorporar a Aznar aunque solo sea de figurante y cerrando una lista electoral. Que parezca que algo ha cambiado, para que todo siga igual.