La Fundación Nacional Francisco Franco en juicio contra el Ayuntamiento de Madrid por los nombres de las calles.

La FNFF está peleando la decisión del Ayuntamiento de Madrid por la que en aplicación de la Ley de Memoria Histórica pretende cambiar la denominación de 52 calles de Madrid. Estamos seguros de que el trabajo jurídico es bueno.

Pero le ponemos peros. Dos. Sabemos que entre las alegaciones de la FNFF está la que refleja la presencia de Sara Izquierdo, doctora en geografía y técnica urbanística, que ha tratado de explicar el carácter neutro del hecho de denominar una calle de una u otra forma. También  tenemos clara la finalidad de la intervención de César Huerta para informar del coste económico del cambio de la denominación de una calle. Y estamos seguros de una buena intervención de Togores a la hora de hablar de historia: la que debiera  ser la esencial pero de cuyo contenido no tenemos información.

Sin embargo, creemos que si quizá la movida jurídica puede intentarse llevar por ahí, la movida política, por encima de la jurídica, va por otro lado. Este es nuestro primer pero. No se trata de conseguir impedir el cambio de nombre de 52 calles por la razón de que, por lo visto, no estamos del todo de  acuerdo, la denominación de una calle no suponga un reconocimiento del nombrado o que cueste mucho dinero cambiar los nombres de la calle. La batalla es otra y es la que hay que librar. No importan 52 calles. Importa el futuro de España. Y para el futuro de España es esencial pelear por defender la bondad del Alzamiento Nacional, el hecho de que Madrid debe rendir homenaje precisamente a  quienes lo protagonizaron y que los malos, encima en Madrid,  fueron los rojos. Y esa batalla, tenemos la impresión, de que no se está  librando con la fuerza requerida.

Esa impresión deriva de nuestros segundo pero. Nuestro segundo pero es que, efectivamente,  la batalla jurídica hay que librarla pero la batalla de la opinión pública es esencial. Es incomprensible que hoy, por lo visto y oído en, por ejemplo, Esradio,  nadie de la FNFF haya hecho declaraciones públicas. Es como si Vox no defendiera en los medios de comunicación la labor jurídica que está llevando a cabo en los Juzgados contra los separatas. Es incomprensible que hoy, la FNFF no hay dispuesto de una concentración de al menos una veintena de personas protestando contra Carmena. Sin calle, sin medios, la batalla está perdida incluso aunque se salven, en una victoria  pírrica, los nombres de unas cuantas calles.