La fosa de Sta. María del Collell, Sánchez Mazas y la enésima mentira de Puigdemont. Por Laura y Punt.

Supongo que la relación de estos dos nombres a priori se puede pensar que no tienen nada en común, bien, sí, y no por el abuelo falangista de Puigdemont, sino porque éste estudió en El Collell, santuario donde unas 50 personas fueron presas, fusiladas y quemadas. Uno de los presos más célebres fue Sánchez-Mazas del cual luego se escribió el libro Soldados de Salamina, realizando igualmente una película.

¿50 personas asesinadas puede ser considerado una matanza? Supongo que a partir de ahora s será un delito sólo mencionarlo. Y siguiendo lo que dicen en Cataluña, al fín y a la postre… sólo eran fascistas. No, no eran fascistas; desde siempre en estos pueblos ha habido payeses creyentes, algún industrial, etc. Y en el Santuario que fue sitio de prisión y centro de operaciones, desde donde se organizaban las ejecuciones y torturas de Líster, el aterrador monstruo de Lister; allí se albergó a más de 2000 prisioneros bajo su cruel mando.

Una de las primeras palabras que escuché decir al prófugo de Puigdemont, es que sus convicciones antifascistas y antifranquistas se labraron de sus años como estudiante en el Santuario, porque veía emocionado las inscripciones y monumentos a los muertos. ¡Lo que leen! ¿Se puede ser más ignorante o embustero? Sí, se puede y lo hemos visto a diario. En el Collell consta el nombre de 183 sacerdotes asesinados de la Diocesis de Gerona, a parte de la Cruz que había, no sé si ahora aún permanece, puesto la Generalitat tiene un organismo que se encarga de quitar y borrar todo recuerdo que les suene a franquista. Todo lo que por estas latitudes, les parezca que no se les asemeja, es franquista, da lo mismo que sea una cruz. Al final no sé si hablar de represión republicana será delito o todavía peor, simplemente el hecho de llevar una cruz en el cuello será perseguible.

Más de 50 cautivos barceloneses, entre los cuales figuraban los hermanos Bassas Figa, el abogado Bosch-Labrús, el doctor Fontcuberta-Casas, el presbítero Guiu Bonastre y el financiero Garriga-Nogúes Planas, fueron llevados a Ripoll y desde allí al santuario de Nuestra Señora del Collell, en el partido judicial de Besalú, no demasiado lejos de Olot. En los últimos días de la retirada de los rojos de Cataluña, fueron asesinados en el Collell. Al igual que hacían en otros lados en su política de tierra quemada, cometían las matanzas de los presos a toda prisa, por la urgencia de la huída y algunas de las víctimas sobrevivieron al fusilamiento; uno de ellos parece ser (aunque también hay discrepancia) pudiera haber sido Rafael Sánchez Mazas, el cual fingió estar muerto para refugiarse a continuación en una masía de Cornellà del Terri (Gerona) y siendo descubierto por dos milicianos, que apiadandose de él, le perdonaron la vida. -De Cornellà al Collell hay como 80 kilometros de bosque y monte áspero-.
2000 prisioneros bajo Líster, 50 fusilados la última acción de masacre. 183 nombres de sacerdotes muertos, pero Puigdemont no se enteró que no eran de su bando, y no se enteró seguramente porque no le interesaba enterarse. Porque los numerosos muertos de Nuestra Señora del Collel eran de los “Nuestros”.