La España intitulada

No se trata de un remake de la obra de Don José Ortega y Gasset. Hablamos de la afición de los políticos españoles a abultar de títulos inmerecidos o inexistentes sus biografías académicas. De todos es sabido que en política no andan metidos los número uno de sus promociones y cada vez queda mejor acreditado que el listón en el escalafón va rodando a la baja. Ya no hablamos de los número cinco, tal vez de los número quince, veinte… Se entiende la necesidad de hacernos creer a los votantes que nuestro voto está respaldado, que detrás del cartel electoral hay un cúmulo de virtudes académicas o de méritos profesionales. La desvergüenza de Cifuentes trae de la mano la constatación de que la universidad española no es un reflejo de la sociedad española sino, una vez más, un chiringuito creado ad hoc para el maquillaje político.

Algunas veces, como en el último caso registrado, lo que más llama la atención no es la insoportable inutilidad de contenidos de los estudios cursados sino el increíble desempeño profesional de sus capacitaciones. Afortunadamente, se han dedicado a la política y no a construir casas o puentes.

El secretario de Organización de Podemos en Galicia, Juan José Merlo, se presenta como ingeniero industrial en su currículum oficial… pese a que nunca acabó los estudios. Según informa ABC, el también diputado de En Marea en el Parlamento gallego dice que tiene dos especialidades.

En la ficha parlamentaria de Merlo leemos: «Ingeniero. Se formó como ingeniero industrial y desarrolló su actividad laboral primero en el cuerpo de mandos de una conocida cadena de grandes almacenes y posteriormente al frente de una empresa de ingeniería».

1 Comentario

  1. ¿Por que no se pide EL CURRICULUM LABORAL DE LOS POLÍTICOS, en lugar del ACADÉMICO?
    Yo no confiaría en una persona que va a la política para solucionarse la vida, sin oficio ni beneficio…
    ES DECIR, EN EL 95%, POR LO MENOS, DE LOS POLÍTICOS ACTUALES.

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