La Comunidad Científica está de luto

El científico Stephen Hawkings ha fallecido, una eminencia de la física en conjunción con el pensamiento abstracto ha dejado este mundo. Algunos rezaremos por su alma, ahora va a encontrar respuesta a todas sus disparatadas teorías.
No me cabe ninguna duda de que tenía una cabeza privilegiada, además supongo que sus impedimentos físicos le han hecho desarrollar unas capacidades en su cerebro, que para muchos de nosotros se encuentran adormecidas. Vamos que era un lumbreras.
Pero yo, que humildemente soy de letras puras, y para quien en cuestiones técnicas lo más avanzado que soy capaz de entender, es una plancha de la ropa, porque puedo comprender que un cable a modo de resistencia dando vueltas a un metal lo calienta se me hace harto dificultoso creerme una mínima parte de las barbaridades que el cerebrito de Hawkings ha parido. Yo puedo entender que Stephen Hawkings en su endiosamiento cerebral, muy por encima del común de los mortales, en su afán de racionalizarlo todo haya llegado a la conclusión que que algo tan intangible como Dios, es difícil de creer. Lo comprendo… y lo respeto. Pero cuando uno tiene una duda existencial sobre el mismo Dios, porque considera que es una película que Dios-Padre de repente lo crease todo… lo que no entiendo es porque no ha salido airoso diciendo que el Universo existe desde siempre, hubiera sido mucho más lógico que lo que nos cuenta, al menos para mentalidades burdas como la mía.
Según el físico, (yo no me lo creo)de repente llegó un átomo y al son de la música de explotame explotamexpló de repente pegó un reventón, una explosión, una implosión un big-bang o un big-beng y de ahí se creó un universo infinito con mil millones de estrellas por Galaxia, e innumerables millones de galaxias, y todo esto ha salido de dentro de un átomo con flatulencias. Desde luego… yo no digo que no sea así, (para mí el fax, me parece casi brujería) pero no me negaran nuestros lectores que si el cuento del Dios-Padre con el ojo que todo lo ve, parece poco creíble, que de repente toda la interconjunción interplanetaria sale de un átomo, de un agujero negro o de un agujero rosa, y además todo de un modo armónico… ¿es mucho más creíble?. – Por los cojones.

Repito, yo he desmontado más de un ordenador buscando al chinito que se encontraba dentro, con lo cual soy poco fiable, y hasta mi edad madura tuve más de descreído que otra cosa… pero … coñe, que puestos a que me cuenten cuentos, prefiero que me cuenten el de que tengo que llamar Padre, a un Señor todopoderoso y atemporal, cuya bondad es infinita, cargado de barbas blancas, que no llamar tío a un protón o rezarle a un átomo de hidrógeno, para que no se fusione, no se fisione, o en definitiva no se pea.

Vamos Stephen, que no sé si te encontrarás al de las barbas allí, o te habrás encontrado ya con un agujero negro, si es así ten cuidado, porque algunos emiten radiación, otros hasta se evaporan, o sufren un colapso gravitacional a poco que el todo se haya creado de la nada, y la nada no sea Dios, en una de sus múltimples formas de llamarle, es hasta posible que tengas razón, también es posible, que lo que fumabas fuera francamente bueno, pero sobre todo, lo que sí es cierto, es que podías haber dicho lo que hubieras querido, que difícilmente habrá quien pueda contradecirte y echar por tierra tus teorías.
Y por otra parte en el debate abierto espaciotemporal relacionándolo con el principio de la física cuántica de que una partícula no tiene ni una posición definida ni una velocidad definida a no ser que dichas magnitudes sean medidas por un observador, y que la magnitud medida tiene un determinado valor en el instante de efectuar la medición, te puedo decir que… ni Belén Esteban, ni Paz Padilla, ni yo, estamos de acuerdo con tu teoría. Pero te has muerto… y ahora te quedarás sin la explicación que te íbamos a dar; qué le vamos a hacer.

Como te decía al principio, seguiremos rezando por tu alma, y rezaremos a Dios, y no al Big-Bang, que creo que te va a tener más cuenta.