Junqueras: un hombre de paz, creyente y que busca el diálogo. Al talego.

Parece ser que, de forma extraordinaria al procedimiento habitual, el Supremo ha escuchado en declaración a Junqueras. No debió hacerlo salvo que lo haga con todos los demás presos cosa que, por lo que sabemos, no ocurre.

En su defensa, Junqueras, ha dicho que es hombre de paz, creyente y que busca el diálogo. Deben ser esos motivos, según  Junqueras, suficientes para verse en la calle. ¿Ser creyente es causa para decretar la libertad con cargos de un preso? En fin.

Junqueras dice que es un hombre abierto al diálogo. Lo que le ocurre es que tiene   un pronto malo y en el diálogo, si la otra parte no traga, monta un Golpe de Estado, moviliza a la población para que tome la calle frente a la policía, propone cosas como paralizar la economía de Cataluña el tiempo que sea menester hasta que España se rinda o declara la independencia de Cataluña  contra la soberanía nacional de todo el pueblo español, incluido, medio pueblo español del que vive en Cataluña.

El riesgo de que según salga de la cárcel vuelva al delito es evidente. Hablamos de un delito que se comete en el largo plazo. No es que un día se líe parda. Es que a lo largo de mucho tiempo todo se organiza y prepara para liarla parda. Simplemente, por ejemplo, las subvenciones a medios de comunicación separatistas o a asociaciones separatistas son medios para la consecución del delito que consiste en un día liarla parda. Junqueras, al talego.