Jugada maestra de Sánchez en Doñana: también financiaremos el desarrollo en los países de origen de la inmigración

El nivel de vida en Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Austria o Bélgica es tan alto que se convierte en un poderoso reclamo para la juventud de la Europa del sur, atraída por sus estándares de calidad de vida y sus altos sueldos. De igual manera, es un reclamo para los jóvenes globalizados de cualquier parte del mundo, en especial, los africanos. Obviando el dato de que hay una inmigración ilegal aceptada y a través de la que se está colando los asesinos islámicos de Boko Haram y otros grupos, el reclamo económico de nuestros vecinos del norte nos convierte, necesariamente y sin querer ver aristas negativas, en país de paso de toda la inmigración hacia el norte.

¿Qué han hecho Merkel y Sánchez en Doñana? Muy sencillo: comprometerse a apoyar financieramente (sin fijar cuantía) con Marruecos y Túnez. Favoreciendo las condiciones económicas en los países de origen, se minimizará el problema. Si contásemos con un presidente libre de cargas, por decirlo de algún modo, hubiese impuesto y conseguido el compromiso de los países del norte para acometer las infraestructuras necesarias para mejorar las condiciones económicas de los africanos y esto por dos motivos: porque son el reclamo y destino final del movimiento migratorio y porque quienes lo sufrimos mayoritariamente somos el sur. España ya desembolsa su cuota de ayuda para mejorar las condiciones de África (algo muy bonito y solidario pero en absoluto obligatorio). Lo hace cada vez que pone a disposición del ilegal los servicios sanitarios, los educativos, las ayudas y las subvenciones.

Nueva jugada maestra de Sánchez. Y así, hasta la aniquilación total.

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