Judas Rivera y los tibios

A quienes nos duele España, ante la mofa y el vilipendio de modernos y tecnócratas, de progres y separatas y de la antiEspaña en general, nos causa un profundo malestar asistir a espectáculos como el que están dando nuestros diputados. Deberíamos tenerlos por propios y, sin embargo, nos son todos ajenos. Solo se representan a ellos mismos, sean del bando que sean.

En condiciones normales y con una sociedad sana no asediada por la propaganda NOM, Mariano Rajoy jamás hubiese sido presidente del Gobierno. El hombre tranquilo, el buen orador, el tipo que observa y espera, se ha mostrado un incapaz para parar el envite separatista. Los separatistas se han sabido servir de todas las armas a su alcance, también de una llamada PSOE. Sánchez es el tonto útil. Servirá a alguna logia extranjera, o simplemente será tonto, tampoco importa mucho. Obediencias contrarias a las del aún presidente del Gobierno pero, indudablemente, avalando la tesis de que esta partida se está jugando en un tablero extra parlamentario en el que ya se ha decidido la resultante. Su democracia es gobernar sin pasar por urnas, algo absolutamente legítimo si no dieses lecciones de democracia
veinte veces al día.

Rivera es el traidor sin parangón. Mucho se ha querido equiparar al ex presidente Adolfo Suárez y, ciertamente, como éste, sería capaz de vender a su madre por arrimarse al calor de los focos. Alentar a la dimisión es el beso de Judas. -“¿queréis que me vaya? ¡Echadme, cerdos!”- dice Rajoy con toda la razón del mundo. A Rivera le dedica una buena frase Jesucristo: “porque no eres ni frío ni caliente te escupiré de mi boca”.

Separatistas y nacionalistas (separatistas igualmente) son los que están jugando el papel más honesto en esta opereta. Hacen lo que pueden, lo que les han dejado hacer. Y lo hacen bastante bien.
Luego está España, invertebrada aún. Y estamos nosotros. Tal vez lleguen opciones políticas válidas al Parlamento. No importa demasiado. Llegará el momento en que se nos hinchen las pelotas y los traidores volverán a bailar de una soga. Así ha sido siempre.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha instado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a usar su “último cartucho” y dimitir para que no salga adelante la moción de censura de Pedro Sánchez. Una opción que tiene hasta que se vote este viernes aunque ha descartado de momento. Rivera le ha ofrecido “pactar en este momento” para una salida “organizada” de la legislatura y convocar elecciones cuanto antes.
Rivera ha confirmado desde la tribuna que sus 32 diputados votarán en contra de la moción de censura presentada por el socialista Pedro Sánchez contra Rajoy y ha criticado que el líder del PSOE quiera ser presidente “a cualquier precio” y con el apoyo de quienes quieren “liquidar España”.

El líder de la formación naranja se opuso desde el principio a la moción de Pedro Sánchez y exigió a Rajoy la convocatoria de elecciones -aunque legalmente ya no era posible al estar registrada la iniciativa del PSOE en el Congreso-  o que en todo caso el PSOE retirara su moción para presentar una nueva “instrumental” con el objetivo de convocar inmediatamente elecciones.
En los últimos siete días, Ciudadanos ha ofrecido a Sánchez presentar de forma conjunta esa moción “instrumental” con un candidato independiente. Rivera le animó a pactar con ellos que las elecciones anticipadas se celebraran en otoño; luego aseguró que ni fijando la fecha cambiarían su “no” a la moción si el candidato seguía siendo Sánchez.

La última propuesta fue la elección de un candidato “independiente” de la espera socialista. Llegó a poner sobre la mesa nombres como los de Ramón Jáuregui, Nicolás Redondo y Javier Solana. Los dos primeros señalados rechazaron directamente la propuesta de Rivera.
Rivera argumentó que no apoyaría una moción que recibiera también el apoyo de los partidos independentistas, pero con el respaldo de la formación naranja y los votos de Unidos Podemos, Pedro Sánchez hubiera superado los 176 diputados necesarios sin necesidad de las formaciones nacionalistas.