Jon Fernández: “Estoy tocado, pero no hundido”

“Estoy tocado, pero no hundido”. El miércoles pasado, Jon Fernández debía haber ganado o perdido su primer gran combate de boxeo en Nueva York. Varios meses de preparación intensa que, sin haberse ido por la cloaca, se han esfumado por culpa de un herpes contagioso en el rival -diagnosticado en el reconocimiento médico previo- y la consiguiente anulación de la velada 24 horas antes de la pelea. Un disparo a un sueño, un mal trago después, y una lección más en la mochila para el futuro: “Así es el boxeo”. Jonfer, con 22 años, es el púgil español con más proyección que aspira este 2018 a cerrar un combate por un campeonato del mundo. Esta es la primera sensación cercana a la derrota que ha saboreado tras un palmarés de 14-0 (12 KO).

Su próxima pelea en Bilbao se convertirá en un desahogo, una cita con el desenfreno y donde dará rienda suelta a una frustración que se une a la que lleva a pensar que por culpa de esta ‘no pelea’ se echó por tierra la posibilidad de haber peleado este 10 de febrero en Cancún por el Mundial superpluma del Consejo Mundial (WBC): “Nos llamaron hace unas semanas comentando que Miguel Berchelt iba a defender su título y querían contar con Jonfer, quién aceptó sin dudar el reto. Pero no pudo ser porque el promotor de esa pelea no llegó a un acuerdo con el promotor de la que se debía haber disputado en Nueva York. Así que al final nada, ni una cosa ni la otra”, indica su entorno.

Jonfer volverá a pelear, seguramente levantará los brazos en señal de victoria, y regresará a Estados Unidos para retomar el trabajo pendiente. No sabe qué se siente tras una derrota, pero estos días “jodidos” podrá utilizarlos como motivación en el futuro para no volverlos a experimentar.