Izquierda y separatas: la calle será siempre nuestra. Y la derecha, tragó

Observamos desde El Muro el desinterés de toda la derecha, toda, por mover la calle. Cuando hablamos de mover la calle hablamos de carteles, de adhesivos, de pintadas, de pancartas, de concentraciones reducidas de protesta, de escraches, de concentraciones, de manifestaciones… de mover la calle.

De esta forma, la calle está cedida a la izquierda y al separatismo. Una izquierda que pega carteles y adhesivos, hace pintadas, cuelga pancartas y pone a su gente, poca o mucha, a protestar en la calle. La derecha dice, e incluimos ahí a toda la inoperante extrema derecha, que la calle no vale para nada. Y, sin embargo, a la izquierda y al separatismo les ha servido de mucho. Les ha servido para tener presencia, para crecer y para tener a toda la sociedad sometida a un chantaje permanente: o se toma en cuenta lo que dice la izquierda y el separatismo o moverán la calle.

En toda la derecha, ese tipo de actuación se desdeña incomprensiblemente. Desde Vox, actuando magistralmente ante los Tribunales, hasta las organizaciones falangistas parecen alérgicas a mover la calle.

Por ejemplo: hace unos días Pío Moa hablaba de la necesidad de oponerse a la Ley de Memoria Histórica que quiere el PSOE. Y para hacerlo proponía calle: carteles, pintadas, movilización. Sabemos que Pío Moa ha recibido algún tipo de respuesta, no sabemos bien de quién, en el sentido de suavizar y de que el propio Pio Moa causa rechazo. Pues bien, sin calle, habrá nueva Ley de Memoria Histórica y todos los que entienden que mover la calle no vale para nada, pasarán a no poder ni moverse.