Iglesias se distancia de Sánchez

Podemos nació -dicen los podemitas- como reacción honesta a la izquierda socialista del felipismo y del zapaterismo, con casos abrumadores de corrupción política. Decimos honesta que no honrada (los casos de abusos sexuales, incluso a menores, en las filas podemitas son incontables). Después la cosa se vistió de tardomarxismo, de neoleninismo, de ultrafeminismo, de animalismo y de anticapitalismo. Iban servidos los del coletas.

He aquí, que Pablo Iglesias cae abducido bajo la femenina esencia de Irene Montero y formalizan un proyecto familiar con niños y adquieren a módico precio una lujosa mansión en la sierra madrileña, lejos de los ruidos y contaminaciones generados por su amiga y consejera, Manuela Carmena. Todo un respaldo a su gestión en el Ayuntamiento. Desde entonces, la honestidad también se resiente.

Pero Pablo está contento porque, ahora, con su socio Sánchez pringado en la copia de párrafos enteros de su libro y tesis, puede de nuevo dejarnos evidencia de esa superioridad moral de su izquierda. Puede, otra vez, el paternalista profesor universitario a tomar distancia porque, ahora, el PSOE, ni honrado ni honesto, ha vuelto a quedar a sus pies de moralista. «Es cutre», dice Pablo de lo que ha hecho Pedro. «¿Tú te has mirado al espejo, piltrafilla?» -responde el presidente del Gobierno.