Huelga en Cataluña: la amenaza de la violencia

A lo largo del  día de hoy se ha desarrolado una huelga general, claramente política, que, no obstante, ha contando con el visto bueno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ha aplicado la ley, más o menos, como le ha venido en gana. Anticipamos que El Muro acata, porque no hay otra, las resoluciones judiciales pero, por supuesto, nos reservamos siempre el derecho a  criticarlas o a alabarlas.

El espectáculo ha sido de lo más edificante.  Convocada por un Sindicato dirigido por un animal,  que se dedicaba a poner bombas en el pecho de la gente y volarlos en pedazos, se resume en piquetes separatistas distribuidos estratégicamente para impedir  a los  ciudadanos que pudieran acudir libremente a sus trabajos taponando el transpote público y privado. El funcionamiento de los mozos y mozas, a la orden ya del Ministerio del Interior y del Presidente del Gobierno, ha sido peor, si cabe, que en  el pasado referendum del  1 de Octubre y esos piquetes han campado a sus anchas.

Todo lo que va pasando en Cataluña, desde la entrada en vigor del art.155, va corroborando la idea de que Rajoy ha puesto en marcha una denominada coacción federal, eso es el art.155, de chichinabo. Lo que ha hecho Rajoy es muy poco más que cubrir el expediente para que parezca que ha hecho algo.  Todos los rumores señalan, que igual que al Gobierno le molestó la detención de 14 altos cargos de la Generalidad antes del referéndum, la prisión ordenada contra el Osito Junqueras y su panda le ha sacado de quicio. El deseo de Rajoy, como siempre, es no hacer nada para que parezca que no pasa nada cuando es muy posible que, en España, tengamos preparada la de Dios.