Hay que acabar con el Régimen de Franco. Por Alvaro Romero.

Hemos de reconocer que vamos por el buen camino y que ya casi lo estamos consiguiendo. Han sido 43 años de constante agresión a la herencia recibida, pero poco a poco estamos acabando con ello, lo cual es una alegría para todos los que giliprogresivamente se declaran demócratas de toda la vida. Faltaba más.

La cultura era localista: lo que se leía, se escuchaba y se consumía era lo de aquí; la producción extranjera tenía menos éxito y además todo iba dedicado a la formación en valores y al entretenimiento familiar. La cultura española se intentaba patrocinar y exportar al extranjero y no al contrario. Obsoleto, por supuesto.

Al no existir Internet ni nada equivalente, la distribución de contenidos culturales era controlada y la censura previa era un factor importante. El control de las noticias y de la cultura por parte del gobierno era muy fuerte. Y no como ahora que cualquiera puede estar en los medios. Por ejemplo este medio en el que escribo y gracias a la libertad adquirida en estos años, se puede anunciar en cualquier sitio y no hay censura…y algunos tontos se lo creen.

En materia religiosa, lo “normal” era ser católico pero tampoco había rechazo formal de otras confesiones. Yo tuve amigos judíos practicantes y en mi barrio había un templo protestante y no recuerdo que nadie hiciera nada en contra., pero claro, lo realmente grave es que se hablaba de la incorporación al sentido católico –de gloriosa tradición y predominante en España– a la reconstrucción nacional y todas las ventajas (acceso a recursos, influencia, patrimonio, afinidad con el sistema) era para la Iglesia Católica. Los demás no estaban formalmente prohibidos pero no recibían ayudas…que cosas…, casi como ahora, pero al revés.

La moral familiar era de estilo católico-conservador.  Eran normales las familias con muchos hijos y se promovía este sinsentido familiar que hacía que las pensiones nunca estuvieran en peligro. Pero hombre, de ahí a que una familia normal la formaran 5 o 6 miembros y de ahí para arriba, es una verdadera aberración.

La movilidad (de residencia y laboral) era mucho menor, lo que te impedía conocer otras ciudades y compañeros de trabajo por toda España en unas condiciones infrahumanas, si no era en los 30 días de vacaciones en verano que disponían todos los trabajadores entonces, lo que lógicamente era un atraso, ya que no podías disfrutar de tus vacaciones en Febrero para ir a esquiar.

La estabilidad en el trabajo era la norma: muchos se jubilaban en el mismo negocio en el que habían empezado a trabajar de niños, lo cual no me negaréis que era un aburrimiento. Incluso hubo gente que empezó de botones y terminó de Director de la empresa. Ahora lo tienes claro si entras de reponedor, terminas de reponedor y por supuesto si quieres cambiar de categoría, pues cambias de empresa y te vas a las chimbambas con 12 días por año trabajado. Aventura democrática y no las medidas estrictas laborales que marcaba la Dictadura…al empresario normalmente, pero como veis, al final iba en detrimento del trabajador y su libertad de movimientos.

Ahora se lleva mucho decir que aquella época  fue un infierno de  represión. Yo sólo recuerdo alguna mínima represión a alguno que hizo manifestación de ideas políticas si no, la verdad es que tu vida era tranquila.

Que acabaras en la cárcel era menos probable de lo que ahora nos quieren hacer creer. Incluso la población reclusa era infinitamente menor a la de ahora.

Recuerdo mi vida y la de mis vecinos y mis padres. La escuela, la calle, la prensa… y aunque era feliz y tenía un futuro, no cabe duda que esta incertidumbre laboral, política, de seguridad y ataque a los valores morales, es mucho más entretenida y por supuesto, más libre.

Hay que acabar con los vestigios del franquismo y de ahí que entiendo esa proposición de Ley que multará y encarcelar a quien tenga un libro o foto del Dictador, para que generaciones venideras no sepan de semejantes atrocidades.