Gloria eterna a dos héroes. Un homenaje a Diego Díaz y Arnaud Beltrame.

Recientemente acabamos de vivir el ocaso de dos héroes. Héroes que fueron capaces de dar su bien más preciado, su propia vida por los demás.
Uno ha sido el Teniente Coronel de la gendarmería francesa que se intercambió por una de las rehenes retenidas ayer al sur de Carcasone por un terrorista islamista, llamado Redouane Lakdim. Este hombre tenía mucha experiencia y había recibido e impartido cursos sobre situaciones de secuestros con rehenes y ataques terroristas, pero en esta ocasión, toda su experiencia no le sirvió para nada, salvo para salvar la vida del rehén civil por el que se intercambió, lo cual no es poco; y fue ejecutado mediante un disparo en la garganta.

Pero lo importante hoy no es analizar el resultado de muerte que se dio como consecuencia de su comportamiento, sino su comportamiento en sí. Cómo una persona llega a mentalizarse a lo largo del tiempo y cómo se ha preparado durante toda su vida, hasta adquirir el compromiso de sacrificarse en una maniobra suicida por los demás. Ante tanta podredumbre, ante tanta iniquidad, relumbra aún más con un resplandor que ciega la muerte de estos mártires. El Ministro francés ha precisado que ”Francia jamás olvidará su bravura, su heroísmo, su sacrificio”
Arnaud Beltrame de 44 años no dudó en entregarse a lo que pudiera pasarle y cayó como un absoluto héroe y por ello ha de ser admirado. Menudo ejemplo para sus hombres el de este Teniente Coronel.

En España, el segundo héroe de esta semana ha sido el Cabo Primero de la Guardia Civil Diego Díaz, uno de esos héroes esforzados, sin tantos galones como el gendarme gabacho, pero que cuenta con el agradecimiento constante de sus vecinos para los que se han jugado la vida muchas veces, casi a diario. En esta ocasión el destino le dio un revés, y le arrancó la vida que tantas veces Diego se había jugado por los demás. Esta vez trataba de salvar a una familia que atrapada con su coche en un pequeño arroyo, que por la crecida se había convertido en torrentera, las estaban pasando realmente mal. Cuando hizo esto, poco dudó en tomar una decisión, su vida estaba al servicio de los demás y y por ellos y por su Patria, estaba dispuesto a jugarse todo. Una vez más volvió a jugarse la vida, pero esta vez las cartas le venían en contra, y le tocó perder. O… ¿quien sabe?, lo mismo el mismo Dios necesitaba una guardia de Honor en su Celestial Trono y ¿quién mejor que alguien que del Honor había hecho bandera, siendo su principal divisa? Sobre su ataúd… la medalla de la Orden del Mérito de la Guardia Civil con Distintivo Rojo, y la medalla de oro de Protección Civil a título póstumo.

Arnaud Beltrame.

Diego Díaz.

¡PRESENTES!

1 Comentario

  1. En efecto, LOS DOS SON HÉROES.
    Pero mientras en Francia hasta el Parlamento celebrará una sesión solmene para honrar a su Héroe, en España el fallecimiento de nuestro ejemplar Guardia Civil, pasará sin pena ni gloria.
    ¡Y eso si los podemistas no le «acusan» de haber provocado el siniestro!

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