García Navarrete cae herido en una salvaje novillada

El helador viento que azotó ayer las calles de Madrid protagonizó la tarde más desapacible de lo que va de temporada. La desagradable sensación se vio potenciada por una salvaje novillada de Los Chospes que bien podría haber sido lidiada como una corrida de toros en algunas plazas de primera categoría. Basta, alta, cuajada, seria y, además, complicada para los noveles. A Simón Casas se le olvidaron aquellas declaraciones en las que denunciaba al novillo de Madrid que reseñaba Taurodelta. Frágil memoria para algunas cosas. La novillada fue una insensatez, una salvajada, una verdadera barbaridad.