El Alzamiento de Franco: Un mal necesario

A priori, el encabezamiento de este texto podría no dejar satisfecho a nadie, pero esperamos que en estas breves líneas queden mínimamente justificada la expresión utilizada y porqué aunque decimos que era un mal fue muy necesario.
Obviamente cuando nos referimos a Franco y a su entrada en la Guerra Civil Española, nos estamos refiriendo al Alzamiento (no sólo a Franco) y a las causas del advenimiento de un conflicto bélico. Como toda guerra, dura, odiosa, indeseable,  más aún si esta se produce entre hermanos, entre compatriotas. Por lo tanto la llegada de Franco, la llegada de la Guerra, fue un mal. ¿Era evitable?, no. Según estaban las cosas no sólo no era evitable, era absolutamente necesario; y … además era deseable, por una razón: Los rojos, estaban preparándose para dar ellos un golpe de estado y era necesario pillarles con el pie cambiado, ya que se les llevaba parando golpes de estado desde el año 34,  por eso el 18 de Julio del 36, no se realizó un golpe de estado contra un gobierno legítimamente constituido, sino un pronunciamiento militar, respaldado por una amplia base social, prácticamente media España, que se resistía a morir.
Ahora con la distancia que dan los años, con la perspectiva manipulada por injustas Leyes de Memoria histórica, y con nuestras posaderas asentadas ya en el siglo XXI, podría parecer que Franco era la representación del Maligno en esta parte de la tierra. Pero lo cierto es que a poco que uno rasque en la Historia, (si con mayúsculas) y no en la memoria, que es selectiva y manipulable, uno puede ver que las cosas no son como nos las han contado.
Lo primero que hay que hacer es… negar la mayor, es decir, la República contra la que se alzó media España, podría ser cualquier cosa, cualquier cosa menos un régimen legalmente constituido. Además de mucha historiografía al respecto, hay algo determinante: Las Memorias de Alcalá Zamora, quien fuera presidente de la II República. Recogía en las mismas que pudo haber fraude electoral y que las cifras eran otras. Eso explican también Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, Historiadores especializados en esta época que llegan a hablar de pucherazo en las elecciones, por lo tanto, la legitimidad del Régimen existente brillaba por su ausencia. El libro “Fraude y violencia,1936” así lo recoge, y el propio Hispanista Norteamericano Stanley G. Payne, define este libro como “el fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX”.
Algunas irregularidades serían: Actas con raspaduras y números cambiados, con modificaciones siempre en favor de los republicanos. En Jaen por ejemplo hubo más votos que votantes, desvíos de votos para perjudicar a la Ceda, recuentos adulterados, escrutinios a puerta cerrada y sin testigos, fraudes en Cáceres o Valencia; en Tenerife una victoria del Centro Derecha, se convirtió en un triunfo del Frente Popular. Hablaba D. Niceto Alcalá Zamora, expresidente de la República de “esas póstumas y vergonzosas rectificaciones” de las actas electorales.
Si restamos a los 240 Escaños, los que queda demostrado que se obtuvieron de manera fraudulenta, jamás hubiesen llegado a Gobernar, por lo tanto su mandato era ilegítimo a todas luces.
En los últimos trabajos de investigación realizados, revisando las actas una por una se ha podido confirmar y desenmascarar los casos más sangrantes dei fraude y los resultados reales, que confirman que la derecha se impuso por 700.000 votos a la izquierda.
Además habría que añadir otro dato del que poco  sabemos en el siglo XXI. La campaña electoral fue tan limpia, tan limpia, tan limpia, que se saldó con 41 muertos y 80 heridos de gravedad, muy mayoritariamente entre gente de derechas, pónganse en situación, la que se montaría ahora, que con un dedo dislocado en Barcelona, casi se queda una de la CUP embarazada.
Pero es que el fraude lo promovió, lo respaldó el Frente Popular, que con total impunidad robó actas, documentación, acabó con dimisiones, expulsiones y detenciones de Gobernadores Civiles y presidentes de diputaciones, en un clima mafioso de extorsión y terror.
En el mensaje que Franco hace llegar a la población explicando los motivos del alzamiento, ya explica entonces los fraudes de las actas, pero además otras causas como la revolución constante en las calles, amparada por unos gobernantes sin autoridad, siendo manipulado el populacho por agentes soviéticos, con auténticos comisarios políticos destinados en España. (No olvidemos las muy populares pintadas de aquella época de “Muera España, Viva la Urss”). Recordemos que la guerra no empieza en el 36, sino en el 34 con las revoluciones de Asturias y Cataluña, que una vez sofocadas van siendo glorificadas hasta llegar al Alzamiento. La Magistratura sufría persecuciones, la integridad territorial de la Patria estaba en entredicho, el odio y el crimen estaba de manera constante en la calle, la Constitución estaba suspendida de facto, los ataques a la milicia eran constantes, los adversarios políticos encarcelados o muertos. (No olvidemos el encarcelamiento de un jovencito pujante, que fue detenido en Marzo del 36, no llegó a entrar en Guerra, de nombre José Antonio, o el asesinato del Presidente de la Oposición, José Calvo Sotelo, por funcionarios públicos, en cumplimiento de ordenes dadas por el poder establecido, tras la amenaza de muerte en sede parlamentaria de Dolores Ibarruri, diciendo “este hombre ha hablado hoy por última vez”). ¿Era ese el remanso de paz que nos han vendido? Miles de iglesias asaltadas e incendiadas, si no saben de que les hablamos, pregúntenselo a Rita Maestre, que en su asalto a la capilla de la Universidad, iba gritando arderéis como en el 36; ella si sabe de que hablamos.
En definitiva el inicio de la guerra no fue la entrada a caballo de unos militares con espadones, rompiendo la paz y armonía de la mítica Arcadia. No la entrada en guerra fue una forma de recuperar el orden, suprimiendo la anarquía asesina y el terror diario al que la gente vivía sometida en las calles. No olvidemos que el propio Franco era republicano y sofocó el golpe de Estado que dio el PSOE en el 34, y del que poco se ha hablado. No olvidemos que algunos miembros del PSOE, habían sido interceptados introduciendo arsenales de armas en España para dar un golpe de estado (de eso tampoco nos han contado nada), no olvidemos las palabras que una vez tras otra repetían oscuros personajes como Largo Caballero (apodado el Lenin Español), o Pablo Iglesias, que hablaban de ir a la guerra si la derecha gobernaba, porque no pensaban dejarla gobernar por los votos o por las armas, (ambos tienen calles y monumentos por España, para ellos no hay Ley de Memoria Histórica), igual que para Ibarruri la Pasionaria, que llegó a decirle al Cónsul de Noruega Félix Schlayer, cuando este le preguntó que – ¿qué se podía hacer para acabar con las matanzas, que si no habría ninguna solución? Dolores Ibarruri, fue muy contundente… y muy clara le dijo: “Esto sólo tiene una solución; es… que media España, acabe con la otra media”. Como ven elevadísimos conceptos democráticos, elevadísimos principios.
A la vista de estos mínimos retazos, nos reafirmamos en nuestras conclusiones, Franco fue un mal… Porque cualquier guerra lo es; pero también es un mal tener que amputar una pierna en un caso de gangrena;  pero es un mal que nos salva la vida, como Franco y los que le apoyaban salvaron la vida de todo un país.
¡Que cobarde es la Derecha!, que reniega de haber participado en este movimiento necesario para atajar el cáncer de una izquierda desmadrada asesinando a todo el que no pensara como ellos. Al fin y al cabo la izquierda, tan sólo quiere buscar venganza por la derrota, que sufrieron sus abuelos (abuelos ideológicos), porque en realidad a poco que uno investigue, ve que mayoritariamente los abuelos de los rojos de hoy, e incluso de los independentistas, fueron franquistas o falangistas afectos al régimen emanado del 18 de Julio.

Al final… fue necesario, pero no fue un mal, sino una necesidad histórica.

Muchas Gracias Franco.