Fosas marxistas vs fosas franquistas

Francisco Etxeverria es uno de los mejores y más prestigiosos médicos forenses que hay en la actualidad a nivel mundial. Sus trabajos en aquellos crímenes más sonados y deleznables son de un valor incalculable. Con él, sin duda, la ciencia se hace práctica y adquiere la dimensión social de ser capaz de restituir la justicia, señalando o descartando a los culpables. Su labor pedagógica es impagable y su lado de comunicador y divulgador científico queda de manifiesto en alguna serie documental sobre los casos policiales más complicados de los últimos años.

Desde hace años, casi cualquier resto humano que aparece en España pasa por su laboratorio.

La Sexta ha hecho otro de esos reportajes mediocres en los que, apuntando sólo la mitad de la verdad, se obtiene una mentira completa. En el mismo, Etxeverria afirmaba que de las 500 fosas que han abierto en los últimos años en España sólo dos pertenecían al lado nacional y el resto, casi la totalidad, al lado republicano.

No tiene comentario. Es así.

Se explica por las facilidades que dio el franquismo a la exhumación de restos nacionales, eximiendo a los familiares de abonar los costes sanitarios del acto. Era la prebenda del ganador. No se castigó al republicano a pagar una multa por hacerlo, sino que se eximió al nacional de abonar los gastos. Es distinto. También se hurta en la pieza otro hecho significativo: la calidad de las fosas. 500 fosas con uno o dos muertos no son ni la décima parte que la gran fosa de Paracuellos, con 7.500 asesinados. Es decir, que el hecho de enterrar soldados caídos en combate en cualquier parte (algo absolutamente de lógica en tiempo de guerra) no puede ser nunca comparable a las ejecuciones masivas de civiles, solo por no ser afectos al marxismo.