Fieles madrileños tiran de la pechera al cardenal Osoro por su postura indolente sobre los restos de Francisco Franco

La indolencia mostrada por el Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, con la pretensión manifestada por Pedro Sánchez de llevar a término la reivindicación izquierdista de sacar del Valle de los Caídos los restos de Francisco Franco y convertir el templo y su entorno en un parque temático sobre el genocidio franquista, la represión de los nacionales, y demás mantras progresistas, ha dado con la piedra de choque de los católicos de base madrileños. Los fieles, acostumbrados ya a las miserias de sus pastores en temas como la unidad de España, el terrorismo o la corrupción, han dicho basta ante la última muestra de rendición de sus prelados. Monseñor Osoro se ha despertado con la carta de un grupo de fieles madrileños que le solicitan firmeza ante lo que debería ser materia de su incumbencia.

A cara descubierta firman la epístola, para que no haya dudas de que son católicos, fieles y consecuentes. No se esconden en el anonimato de redes sociales o de manifiestos sin firma. Monseñor, aquí va un consejo, si nos lo permite: atienda bien los requerimientos de esa carta porque va a determinar lo que suceda.

Estimado Sr. Cardenal D. Carlos Osoro:

Con perplejidad estamos leyendo y escuchando en los medios de comunicación que el Arzobispado de Madrid que usted ostenta no se opondría a la profanación de la tumba de Francisco Franco.

Quisiéramos recordarle que Francisco Franco fue condecorado por SS Pío XII con la más alta honorificencia de la Santa Sede: la Orden Suprema de Cristo. Sólo con este dato, que usted a buen seguro conoce, es suficiente para que, privada y públicamente, se oponga a la agresión que el Gobierno de España anhela perpetrar contra los restos mortales de Francisco Franco.

Si no fuese suficiente lo anterior, déjenos que cumplamos con la obligación moral que nos asiste a “los súbditos de celo y libertad, para que no teman corregir a los prelados, especialmente si el crimen es público y corre peligro la mayoría de los fieles”. Es enseñanza de Santo Tomás de Aquino (In Gal.2,11, nº 76-77).

Francisco Franco fue un “Cristiano Ejemplar”, como lúcidamente reflejó Don Manuel Garrido Bonaño O.S.B, monje del Valle de los Caídos, en un libro que le recomendamos a usted para sus ratos de lectura espiritual.

Francisco Franco salvó a España del comunismo y atajó la que fue la mayor persecución religiosa que conoce la historia: trece obispos, seis mil sacerdotes y religiosos y decenas de miles de católicos asesinados y martirizados por odio a la Fe. Seguro que usted recuerda aquella sangre martirial que se convirtió en semilla de cristianos. Tal fue aquella sangre martirial que el pueblo español, bajo la Jefatura de Francisco Franco, se constituyó en Estado Católico, con la bendición y apoyo de la Iglesia en España, heroica, ejemplar, que no conoció ni un solo caso de apostasía.

Francisco Franco reconstruyó iglesias quemadas, restauró santuarios profanados y acudió magnánimo a la llamada de todos aquellos españoles que sufrieron el horror de la contienda. Sí, incluso aquellos que habían sido condenados a penas gravísimas, encontraron en Francisco Franco el perdón de un padre y la verdadera reconciliación. Conocerá usted el sistema de remisión de penas, verdaderamente reconciliador, que buscaba la reconstrucción de todo un pueblo arrasado y la conquista del hombre, atrapado en las garras del marxismo ateo que hoy viene a reivindicarse con su aplauso y sonrisa. Sabrá usted que, en Getafe, muy cerca de Madrid, hace ahora cien años que fue inaugurado el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, fusilado por las hordas comunistas que hoy quisieran derribar la magna Cruz del Valle de los Caídos. El 1 de junio de 1969, Francisco Franco daba por concluida la construcción, levantado sobre las ruinas del antiguo monumento, del Santuario del Sagrado Corazón, bajo cuya protección y reinado el Jefe del Estado volvió a consagrar a España, leyéndose al finalizar un telegrama enviado por Pablo VI para la ocasión e impartiendo la bendición final su predecesor, el Arzobispo de Madrid don Casimiro Morcillo.

Francisco Franco ha sido el mejor y más grande de los gobernantes que ha tenido España en los últimos siglos, llevando a nuestra Patria a la mayor protección del Bien Común que ha conocido nuestro pueblo. Ahí están los datos: florecimiento de las vocaciones religiosas, a cuya experiencia, estoy seguro, usted debe su vocación sacerdotal. Allá, en aquella industrial y obrera ciudad de Torrelavega, en la que usted anduvo sus primeros pasos ministeriales, se
acordará de Don Teodosio Herrera Fuente, ejemplar sacerdote, que murió en olor de santidad, y que si viese su complicidad con los enemigos de Dios y de la Iglesia a buen seguro redactaría una carta parecida a esta; creación de la clase media, acabando con las grandes diferencias sociales y revistiendo al obrero y al trabajador de una dignidad y una protección sin igual. Se fomentó la virtud, el trabajo, la unidad. Se fomentó la natalidad, la familia, la educación. Se crearon cientos de escuelas, decenas de universidades, muchas de ellas laborales, para los hijos de los obreros. A ellos fueron destinadas los miles de viviendas sociales que se construyeron por toda España. “Ni un hogar sin lumbre ni un español sin pan”, lema que encarnó Francisco Franco y que, con sacrificio y entrega, hizo realidad. Los hechos mandan y son innegables, salvo que la objetividad se vea empañada por la ceguera del odio y el rencor.

No queremos la paz sino es como obra de la justicia y de la verdad. Y si para conquistar la Verdad, la que nos da Cristo y no la del mundo, hay que enfrentarse a los poderosos, debemos estar en disposición de elegir “con Cristo o contra él”.

Solicitamos de usted, como católicos, una postura firme ante la clara intención de los enemigos de Dios, de la Iglesia y de España de profanar los restos mortales de Francisco Franco y tomar por asalto la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Le encomendamos al Buen Pastor para que pueda apacentar a sus ovejas y cumplir la misión sagrada de cuidar a su grey y ahuyentar a los lobos. De lo contrario, muy a nuestro pesar, rescataremos aquella carta de San Ignacio de Loyola a San Pedro Canisio, el 13 de agosto de 1554, en la que decía: “Los pastores católicos que con su mucha ignorancia pervierten al pueblo, parece deberían ser muy rigurosamente castigados, o al menos separados de la cura de almas”, pues “más vale estar la grey sin pastor, que tener por pastor a un lobo” Con el mismo deseo que tuvieron nuestros mártires, para que Cristo Reinase en España, le saludan atentamente,

Miguel Menéndez
Empresario

Almudena Manrique
Enfermera

José María Leiva
Arquitecto Técnico

Joaquín Arnau
Economista

Carmen Cendán
Profesora

María Nieves Casado
Administrativo

Silvia Bendala
Profesora

Jorge de Lapuente
Empresario

María Callejo
Veterinaria

Juan Bautista Sanz-Gadea
Abogado

José Manuel Tejada
Economista

Luis Miguel Sánchez
Militar

Francisco Javier Zaragoza
Abogado

José Luis Marín
Empresario

Francisco Bendala
Militar

Almudena Montojo
Profesora

María Cano
Ama de Casa

Sonsoles Cid
Auxiliar Administrativo

José María Manrique
Militar

Luis Martínez
Ingeniero

Julio Callejo
Abogado

28 Comentarios

    • Llorareis lágrimas de sangre ,los que apoyan a Pedro Sánchez,lo primero en sacar a Franco de su tumba,y después cuando veáis como va destruir, lo conseguido on mucho trabajo RAJOY……

      • Me adhiero al texto, redactado por estos egregios ciudadanos, y remitido al Cardenal D. Carlos Osoro solicitando se evíte la exhumación de los restos del Jefe del Estado, Francisco Franco Bahamonde. Voy a iniciar mi exposición haciendo mención a una noble escena histórica. La reina Isabel la Católica fue a confesarse con el Arzobispo de Granada, Fray Hernando de Talavera. Este caballero indicó a la soberana que se arrodillase, sin embargo se opuso. Entonces el Arzobispo aseveró: “Hija mía, la confesión es el Tribunal de Dios, en el que no existen reyes ni reinas, sino simplemente pecadores, y yo a pesar de mi indignidad soy su ministro. Lo justo es que yo me siente y vos os arrodilléis”. Reacción de la más grande reina de España: “Éste es el confesor que yo buscaba”.
        Con esta anécdota trato de reflejar que la grandeza de un hombre de Iglesia se ve en la nobleza de sus actos, en la sabiduría de sus palabras y en la potestad espiritual de su alma. Éste acontecimiento tuvo lugar a finales del siglo XV.
        En los años cincuenta del siglo XX, el Santo Padre Pío XII condecoró a Su Excelencia Don Francisco Franco Bahamonde con la Gran Cruz de la Orden Suprema de Cristo. El Santo Padre hizo uso de su infalibilidad papal y otorgó esta enaltecedora insignia al Caudillo español. Presentes en el acto estaban los Cardenales Arzobispos de Toledo, Santiago de Compostelana y Tarragona. Todo el Cuerpo Diplomático encabezado por el Nuncio Don Hildebrando Antoniutti, el Patriarca de las Indias Occidentales y Obispo de Madrid -Alcalá Eijo y Garay, el Arzobispo de Sión, el Decano del Tribunal de la Rota, etc. Fue leída una bula compuesta por el Santo Padre en la que se hacía mención a las numerosas actividades realizadas en España en la construcción de la grandeza espiritual de la Iglesia Católica, aludiéndose al Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona y al Concordato firmado entre el Gobierno de España y el del Vaticano. Por estos méritos, Su Excelencia Don Francisco Franco Bahamonde era nombrado Caballero de la Milicia de Cristo. La excelsitud de esta Orden Nobiliaria se fundamenta en el exiguo número de personas a que ha sido concedida. Entre otras, Bismarck, Balduino, Adenauer, Claudio López Bru, marqués de Comillas o Éamon de Valera. Siempre concedida en testimonio de las obras sobresalientes realizadas en el engrandecimiento de la Iglesia Católica.
        Cardenal Don Carlos Osoro reflexione Usted y recuerde que Fray Hernando de Talavera hizo arrodillarse a una reina de España por su espiritualidad y sabiduría teológica. Y el Santo Padre Pío XII otorgó a Su Excelencia Don Francisco Franco Bahamonde la Suprema Orden de la Milicia de Cristo haciendo uso del dogma de la infabilidad papal.
        Si no se opone a la exhumación de los restos de Francisco Franco su conciencia quedará manchada, hará gala de una cobardía ignominiosa y pasará a la historia con el apodo del “cardenal felón y cobarde”. Recapacite Usted y piense que somos nuestros actos y que la Historia hace justicia a los hombres probos y mancilla a los que obran sin dignidad, sin valentía y sin honradez. Tenga el denuedo espiritual de Fray Hernando de Talavera y la grandeza de alma del Santo Padre Pío XII.

  1. Dios, juez supremo, nos juzgará a todos. Francisco Franco ya ha sido juzgado, dejemos que descanse en paz en su lugar.
    El que remueve los muertos, éstos le remueven la vida.
    Enrique.

  2. La iglesia no puede permitir una profanación dentro mismo de un recinto sagrado. Es indiferente la opinión que cada uno tenga de Francisco Franco. El general reconocía a Cristo como al Señor, y se sentía miembro de la Iglesia. Era un fiel católico y solo eso basta para que aquélla tenga la obligación ineludible de evitar todo ultraje a sus restos.

    • Si se atreviera a hacer lo que anuncia. Millones de españoles que nos oponemos, deberíamos acudir previamente y taponar la entrada de la Basílica. No debemos permitirlo.
      Autocares desde toda España, al Valle de los Caídos.

      • Francisco Franco fue un católico ferviente y un caballero español. El exhumar sus restos constituye una indignidad. Sólo voy a recordar que el mismo día que se proclamó la república un rencoroso Manuel Azaña aseveró que “más vale la vida de un republicano que todas las iglesias de España”. Esta deplorable frase la pronunció ante la protesta de los circunstantes por el incendio de decenas de iglesias en Madrid. En el devenir de los años, esta quema de conventos evolucionó a una persecución abierta al catolicismo y culminó en un genocidio de católicos. Estos hechos fueron denunciados por el egregio Santo Padre Pío XII. Un Papa ataviado de una espiritualidad magna y de una cercanía de Dios absoluta. Francisco Franco fue el hombre que atajó la matanza de sacerdotes y de fieles católicos. Simplemente, por este proceder noble la jerarquía católica de España debería evitar el ultraje de la exhumación de sus restos. Sin embargo, estos obispos que parecen la encarnación del mismísimo Judas no harán nada. Pero incluso aunque se produzca la mencionada alevosía la grandeza cristiana de Francisco Franco siempre prevalecerá sobre la cobardía, la felonía y la indignidad de una jerarquía traidora a la esencialidad del Católicismo.

  3. Felicito al cardenal Osoro, por su postura. De verdad creen Uds. que Franco fue un buen Cristiano . Que Dios tenga misericordia de vosotros.

    • Francisco Franco está en el Cielo, mal que os pese a los enemigos de España y de la Fe católica. Lo dijo una mística que tenia revelaciones del Cielo.

    • Malo o bueno a los muertos hay q dejarlos en paz, su tiempo ya paso. Hay q preocuparse de los vivos. Y la verdad la iglesia ayuda poco

      • Francisco Franco fue un gobernante magno, un caballero noble y un español ejemplar. Atajó la matanza de sacerdotes, enalteció a la Iglesia Católica y la otorgó unos privilegios preeminentes. El Vicario de Cristo, el Papa Pío XII, sabedor de la esencialidad católica de su régimen le amparó y firmó un Concordato con el gobierno español en 1953. Pero al margen de favorecer al catolicismo español, hizo de España una potencia industrial, creó la clase media y fundó la Seguridad Social. Esta última institución favoreció a las clases más desfavorecidas y medias de España. En estas sucintas líneas, hago mención a un legado magno que engrandeció a España.

  4. Estoy totalmente de acuerdo con lo que se expresa en la carta y la suscribo de principio a fin. Confío en que el Sr.Arzobispo rectifique rápidamente por su bien.

  5. Después del apoyo que le dio el Caudillo a la Iglesia, Ud lo traiciona así. Los muertos hay que dejarlos descansar en paz. El que tanto bien hizo por nuestra Patria. Ya nadie se acuerda, gracias a él salimos de la guerra y la miseria y ahora los polipolíticos que tenemos nos quieren meter en otra guerra. Para mí la Santa Cruzada Nacional.
    ¡¡! Honor y gloria a nuestro Caudillo y a todos nuestros Caídos!!!.

  6. Yo creo que Franco fue un buen católico y un hombre ejemplar, pero aunque no lo hubiera sido, la iglesia, si lo creyó, se benefició de que se acabasen los asesinatos (más de 6.000) de religiosos, y le agradeció con muchas consideraciones, reconocimientos y parabienes su actitud, su vida y sus obras, y no tendría mucho sentido que aquellos que le agasajaron, reconociendo su buen hacer, ahora le critiquen o pasen de él, cuando tanto le deben. Porque además criminalizar a Franco, sería criminalizarse la propia Iglesia que tanto le apoyó.

    • 1. Es triste decirlo, pero al paso que vamos, esos asesinatos y quemas de iglesias, creo que se van a reproducir pronto.
      2. Y, desde luego, no estaré yo para darla cara por ellos, pues no lo merecen.
      3. Por de pronto, este año ya he dejado de poner la X en la declaración de la renta a favor de la Iglesia.
      Por primera vez en mi vida. Pero no se porque, me barrunto que no será la última…

  7. Hola. Estoy de acuerdo con vuestra carta. No sé qué es lo que está pasando en este país con la MAl Llamada memoria histórica. Es volver una y otra vez a recordar lo peor de nuestra, historia, fomentando una vez más el odio, la venganza y el rencor. Si quieren recordar la historia, que la cuenten cómo realmente fue.

    Ojalá algún día se le haga justicia a Franco.

  8. Totalmente de acuerdo con la carta, desgraciadamente se están perdiendo los VALORES que necesita toda sociedad.
    Somos muy frágil de memoria y nosotros también tenemos qué tener MEMILIA.

  9. Estoy totalmente de acuerdo con vuestra carta no entiendo la actitud del cardenal Osoro me parece todo un desproposito y asi lo manifisto mediante este escrito

  10. Estoy,llorando por lo horroroso que esta haciendo este se supone Cardenal católico,que dudo muchísimo, y espero y deseo ,que el papa Francisco,haga con él lo que haría SAN PEDRO.Fue un cristiano impecable, y un mejor aun Gobernante ,nadie desde que nos lo quito Dios,ha hecho por ESPAÑA, ni uno solo de los Gobernantes que hemos tenido ,a hecho por nuestra patria lo que el hizo.Odiare toda mi vida la REPUGNANTE MEMORIA HISTÓRICA QUE el canalla de Zapatero implantó, y que es toda una patraña.quiten los nombres de las calles de todos los comunistas asesinos de nlños etc dePARACUELLOS de eso el Comunista de Pedro Sánchez,no dice nada.Pido DIOS que si se os permite semejante PROFANACIÓN, el Cardenal y el Gobierno lo paguen con su vida y la de sus familias.
    M.Victoria Rodríguez,Jamas pase hambre .

  11. Manuel Lázaro Muñoz . . Solo diré una cosa no hay cosas mas importante que dedicarse con lo muertos que. Si eran católicos que si si eran comunistas dedicarse a mirar por el pueblo no por mangar y querer hacer lo que a cada una le interesa no vais mas que a lo vuestro al pueblo que le den está muy claro

  12. Si el Cardenal acepta semejante aberración, para mi como Español y cristiano debería ser cesado de su cargo y que se afilie a podemos, o que el traidor de Sánchez lo nombre en algún ministerio.
    No me lo puedo creer, lo que intentan hacer es un sacrilegio y eso la Iglesia no lo debe permitir y menos ponerse en manos de estos politiquillos de mierda, que no saben nada de la verdadera historia de España.

  13. Sí para que respeten a los seguidores de Cristo hay que luchar, lucharemos y si hay que morir en la lucha, se muere y seremos mártires, que les cabreara más todavía. Viva Franco y arriba España.

  14. Espero que el Sr. Arzobispo se oponga de manera rotunda a esta sinverguenceria por parte de los que ahora obtengan el poder, pues sino habría que dirigirse al Papa para que lo quite de en medio y nombre a persona que vea que el Valle de los Caídos ( no se dice caídos de izquierda ni de derechas) es intocable, que se atengan a las consecuencia, y que conste no es el sentir del pueblo de la Comunidad de Madrid, es el sentir de toda España

  15. Estos si son Españoles de verdad, que el buen Dios acuda siempre en su auxilio y de cobertura a sus esperanzas. Templario

  16. Más que tirarle de la pechera, yo creo que habría que abofetear al “Príncipe” de la Iglesia, pues es lo que se merece, por su cobardía.
    De cualquier forma, una cosa tengo clara: cuando llegué al Cielo, NO ESTARÁ ÉL.

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