ETA: Ni olvido ni perdón

Ante la estúpida postura de algunas víctimas de ETA llaman la atención, por contundentes, las manifestaciones del histórico líder de IU, Julio Anguita, vertidas ayer en el programa de la mañana de Antena3. Venía a decir el preboste comunista que la actitud de pedir perdón es porpia de feligreses y que no es cualidad de ETA, ni debe serlo, el tener que pedir perdón. Ha levantado ampollas pero no le falta razón.

Desde el otro lado de la balanza, aquellos familiares que en las últimas horas, y con una actitud casi beatífica, declaran a los cuatro vientos que aquellos etarras arrepentidos deben contar con una segunda oportunidad. Aquellas que participaron en el programa de acercamiento de presos (Vía Nanclares) parecen más dispuestos a encuadrarse en la parte sentimental del anunico etarra de disolverse.

Pero conviene dejar claro algunos aspectos y algunas posturas. ETA no puede pasar a ser, de la noche a la mañana, una peña de amigos con chapela; el Estado no puede convertirse en un cura del otro lado del confesionario, ni la sociedad española en el dios que perdone los pecados cometidos contra ella. Hay muertos reales que no pueden ejercer su derecho a otrogar el perdón y nadie es quién para concederlo por ellos. ETA no tiene que pedir perdón –es mejor que no lo pida-; ETA tiene que pagar sus crímenes con cárcel o con muerte.