Estoy preparado para vivir encarcelado en España si hace falta. (Puigdemont dixit)

Sólo hay dos posibilidades con relación al mensaje enviado por Puigdemont a través del libro «La crisis Catalana». Uno, que sea simple y llanamente un brindis al sol, porque lo cierto es que si le da igual, y está preparado pues que vuelva y ya… si eso… ya le recibimos.

Otra y que nos preocupa más es que ya tenga realizados pactos con Sánchez en el sentido de que le haya ofrecido una inmediata puesta en libertad, mediante alguna triquiñuela, y de este modo cada uno barre para su casa y se justifica para su electorado.

Puchy matiza, sin embargo, que  sería un «error» que le metiesen preso, porque complicaría «todavía más» la posibilidad de encontrar una «solución política», y él insiste, como no,  en su libro en que la solución del conflicto entre Cataluña  y el Estado pasa por una solución política en la que intermedie Europa, y además propone para hacer ese papel al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk,  dice: «Es el único que se ha expresado de una forma muy correcta»  -Traducción (Es el único que dice lo que nosotros queremos oír).

Dice que ve como una especie de «fracaso personal» que se haya tenido que marchar «al exilio»  alguien debería aclararle que se ha ido a un nido de ratas,  a escondidas,  y eso no es el exilio, sino la huida, la fuga, la humillación, la cobardía, el «sálvese quien pueda».
Puigdemont también asegura que es consciente de que puede pasarse «mucho tiempo en el exilio», pero reitera que este hecho no le impedirá que siga trabajando para normalizar la situación a través del «diálogo». Estos separatistas tienen una forma de dialogar un tanto extraña, insultan, vejan, ofenden, manifiestan que se van sí o sí y que su postura es inamovible. Entonces… ¿Qué quieren negociar?.
No habría nada que negociar, pero si presumen de querer hacerlo, deberían ser más flexibles. Nosotros creeemos como ellos que habría que negociar.
¿ MECO O VALDEMORO?
Esa es la única negociación válida que se puede hacer con ellos. Y si dicen: Valdemoro, ingresarlos en Meco.

En otra parte del libro, el presidente en el exilio apunta que teme por su vida: «A veces digo que mi vida corre peligro y no lo digo porque sí», afirma, ya que «tenemos delante un estado que no se detiene ante nada por la unidad de la patria «.   Falso… no debería detenerse… pero por desgracia … se detiene.