Estan locos estos feministas

Y utilizamos la expresión “estos feministas” con toda propiedad por cuanto entre los feministas hay hombres y cuando así sucede la manera correcta de decirlo en español es los feministas. Podríamos decir los y las feministas pero no nos da la gana. Y podríamos decir, incluso, los feministos y las feministas con lo que estaríamos a la altura de las gilipolleces de todos y todas, miembros y miembras.
El estallido feminista, en cierta forma repentino, está alcanzando niveles que lo sitúan en una protesta enfermiza. De pronto los hombres somos violadores, los hombres maltratamos a las mujeres, los hombres matamos a las mujeres, los hombres dirigimos una sociedad que reprime a las mujeres… Ya está bien.

Vivimos en una sociedad en la que la mujer disfruta de todos los derechos que disfrutan los hombres. Puede acceder a todos los empleos a los que pueden acceder a los hombres aunque en algunos de esos empleos, por definición, las mujeres no puedan alcanzar los mismos niveles de eficacia que los hombres. Y a algunas profesiones a las que a las mujeres, por duras, no les apetece acceder, no lo hacen y en paz.

El último espectáculo ha sido Irene Montero, mujer y diputada que supongo cobra lo mismo que los diputados, arrogándose la representación de todas las mujeres españolas y amanzanado con dejar de fregar suelos, como si éstas sólo fregaran suelos y no haya hombres trabajando en empresas de limpieza. Proponen no se qué huelga sin sentido alguno reclamando cosas que las mujeres ya tienen.

El penúltimo espectáculo fue la gala de los Goya, donde ni cortas ni perezosas, las mujeres han pedido que los próximos años se les premie a ellas para compensar que hasta la fecha ha habido pocas mujeres premiadas. Vamos que, que se lo ganen o no, se les dé el premio a ellas por cuota. Reclamación, evidentemente, indigna que, como no, hará el cine español aún peor de lo que ya es por difícil que parezca.

1 Comentario

  1. Irene MONTERO le debe el cargo de di-puta-da no a fregar suelos, sino a comerse la zanahoria del chepas.
    Esta es la pura y dura realidad.
    No son feministas; son aprovechadas, que utilizan el sexo para conseguir sus fines.
    En mi pueblo este tipo de mujeres tenía un nombre, muy parecido al de di-puta-da…

Comentarios cerrados.