Ernesto Julia, un sacerdote que habla sobre los mártires, merece respuesta. ¿No fueron mártires de la Guerra Civil? ¿No eran combatientes de ningún bando?

Ernesto Juliá, un sacerdote a lo que parece por la foto con alzacuellos que emplea, algo es algo, ha tenido  a bien publicar un artículo en Religión Confidencial sobre sendas ceremonias de beatificación de mártires, mejor que no lo hubiera hecho, en el  que ya no son mártires de la Guerra Civil y en el que ya  tampoco se pueden ubicar en ninguno de los dos bandos. Aquellos martirios no pasaron por culpa de la Guerra Civil, fueron eventos casuales,  y no fueron crímenes del  bando rojo.

Esto empieza diciendo Ernesto Juliá: “En estos últimos días hemos vivido dos ceremonias de Beatificación, una en Barcelona y otra en Madrid, de personas, sacerdotes, laicos, hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, que murieron dando testimonio de su Fe y de su Esperanza en Nuestro Señor Jesucristo, durante los años de la guerra civil española. Y no digo “mártires de la guerra civil”, porque esa guerra pudo haber pasado sin necesidad de la muerte de esas personas, que no eran combatientes ni de uno ni del otro bando.”

¿Que hace Ernesto Juliá en este el primer párrafo de su artículo? Desmarcarse del bando nacional y desmarcarse hasta de la Guerra Civil. Lo primero que hace Ernesto Juliá es acomodarse al discurso políticamente correcto, ni siquiera ser tibio.  Después  viene ese lenguaje habitual clericaloide de la Iglesia, entre blando y cobarde, para, en el fondo, aparentar una bondad que es incapaz de enfrentarse al mal con firmeza. La frase de Edmun Burke, “para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada”, le viene al pelo a la Iglesia Católica desde hace ya tantos  años.

Lo mejor es cuando Ernesto Juliá sigue con esta frase: “El Señor nos pide a todos los cristianos otro martirio: el de dar testimonio de nuestra Fe sin complejos ni miedos de ningún tipo, ni temor alguno a posibles represalias o injusticias que puedan intentar hacernos abandonar la Fe…” ¿Sin complejos? ¿Sin miedo de ningún tipo?

Aquellos mártires, a los que el  artículo citado  deshonra, murieron, para decirlo sin complejos,  asesinados por el comunismo y el socialismo. No me cabe la menor duda de que si a aquellos mártires  pudiéramos preguntarles hoy cual era su bando, su respuesta, para decirlo sin miedo de ningún tpo,  no sería distinta a  la de que su bando era el bando nacional.

Fue el bando nacional, un montón de hombres buenos que hicieron algo, los que pusieron fin a aquellos martirios consecuencia directa de la ideología de uno de los bandos, el rojo,  en lucha en la Guerra Civil. Y, por cierto, fue el bando nacional el que salvó a la Iglesia Católica en España que, lo siento, apoyó, por lo menos entonces, a las tropas del Generalísimo Franco cuyo régimen político ha sido muy criticado, entre otros motivos, por su adhesión a la Iglesia Católica.  Esta respuesta ha sido enviada al e-mail de Ernesto Juliá.