Equiparación de víctimas. Para Sánchez lo mismo vale ETA que Intxaurrondo

A los atropellos cometidos por el Gobierno de Pedro Sánchez en tan solo unas semanas de vida hay que sumar alguno más emanado del Consejo de Ministros de hoy. Seguramente, el más grave por la trascendencia que tiene, es el de acatar el dictado del PNV en materia de equiparación de víctimas o, lo que es lo mismo, en la equiparación del terrorismo etarra a la lucha contra ETA. Sánchez se la come doblada porque sigue necesitando el apoyo de Urkullu y Urkullu puede seguir chantajeando al presidente del Gobierno español de la misma manera que sus homólogos etarras chantajeaban y extorsionaban en cuanto tenían una oportunidad de hacerlo. Y, sí, nosotros también hemos caído en la equiparación de los asesinos etarras con la del lehendakari Urkullu (y todos y cada uno de sus antecesores y, seguramente, también sucesores) porque, como definió su predecesor Arzallus, “unos mueven el árbol y otros recogen las nueces”. Y, con ser preocupante que el PNV sea un nido de víboras etarras disfrazadas de cobras de cabaret, mucho peor es que el presidente del Gobierno, que debiera defender los intereses de España, con razón o sin ella, se ponga de rodillas y le baje los pantalones al PNV.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha celebrado que gracias al acuerdo entre los gobiernos central y vasco se retire el recurso presentado por el anterior Ejecutivo del PP contra la ley de abusos policiales porque “por primera vez”, va a ser posible un “reconocimiento legal equiparable a todas las víctimas”.

El Consejo de Ministros ha decidido retirar el recurso contra la ley vasca de víctimas policiales, presentado el anterior Ejecutivo del PP, después de acordar con el Gobierno Vasco la reforma de la norma para recalcar que su objetivo no es buscar responsabilidades, sino resarcir a los afectados.

A través de las redes sociales, el lehendakari ha reconocido que esta es una “muy buena noticia porque va a permitir reconocer y reparar ya a todas las víctimas”.

Urkullu ha añadido que “hay quien, omitiendo o tergiversando el verdadero objetivo de la ley”, que próximamente será “reforzada para su correcta interpretación”, sigue pidiendo su derogación cuando “se ha echado de menos su voz crítica cada vez que altos mandos policiales del Estado se han jactado de utilizar determinados métodos en los interrogatorios policiales, eso sí, cuidándose de hacerlo solo una vez prescritos los posibles delitos”.