Entrevistamos a Luis Felipe Utrera-Molina hijo del ministro de Franco: Utrera-Molina

Luis Felipe Utrera-Molina es licenciado en Derecho y Asesoría de Empresas por la Universidad Pontificia de Comillas, socio del prestigioso bufete J.Y. Hernández-Canut Abogados y árbitro de las Cortes de Arbitraje de Madrid, Corte Española de Arbitraje y de la Corte del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Su padre, José Utrera-Molina (Málaga, 1926), ocupó distintos cargos durante el régimen de Franco: fue gobernador civil de Sevilla, Ciudad Real y Burgos, subsecretario de Trabajo, ministro de Vivienda en el gabinete presidido por Carrero Blanco y Ministro Secretario General del Movimiento en el primer gobierno de Carlos Arias Navarro. Fue Procurador en Cortes y Consejero Nacional del Movimiento por designación directa del Jefe del Estado.

Luis Felipe, muy amablemente nos atiende en un hueco de su apretada agenda. Amable y cordial como siempre ha sido con nosotros cuando le hemos reclamado y comenzamos la entrevista:

¿Cómo era tu padre en el trato personal?

Alegre, comprensivo y bondadoso. Sabía empatizar con todos y siempre tenía una palabra amable para cada uno. Era lo más alejado al dogmatismo, la intolerancia o la imposición. Era la persona más esencialmente buena que jamás he conocido.

¿Le viste sufrir por los desfavorecidos?

Era capaz de remover Roma con Santiago para ayudar a la gente que se lo pedía, a la que en muchas ocasiones, ni conocía. No le importaba llamar a quien fuera, aunque no le conociese, cuando tenía por delante una causa justa o de necesidad. Más de una vez tuvo que sufrir humillaciones y esperas interminables por pedir favores para otros. Nunca lo hizo para él.

A su muerte, recibimos muchos testimonios emocionantes de personas a las que ayudó a encontrar trabajo, a conseguir una vivienda, e incluso de trabajadores de una empresa a la que salvó de la quiebra.

Conociéndole ¿Cómo crees que hubiera actuado ante las vilezas tuiteras de Rufián?

Él nunca acusaba las ofensas dirigidas a su persona. Otra cosa es que los ataques fueran dirigidos a España, a la que amaba con pasión, o a aquellos a quienes había sido leal toda su vida. Ahí están sus cientos de artículos contestando vilezas y desmontando mentiras y despidiendo con justicia a quienes España tanto debía y habían sido olvidados.

Siempre nos previno contra el odio. Solía repetir que el odio era una pasión aniquilante que destruía a quien la padecía. Pero sé que entendería bien nuestra decisión de defender con firmeza su memoria contra las calumnias y falsedades nacidas del odio.

Alguna imagen, serán muchas pero quiero que destaques una, que jamás olvidarás de tu padre

Tenía una capacidad sobrehumana de amar y de perdonar y carecía por completo de memoria de agravios. Pocos días antes de morir me dijo que estaba preparado y en paz. Había hecho una confesión general porque sabía que el final estaba cerca, pero no tenía ningún miedo. Me cogió la mano y me dijo: yo sé que contigo no he de morir del todo. Y es verdad, porque aun estando yo a años luz de él, es cierto, como solía decir que la verdadera tumba de los muertos está en el corazón de los vivos y en mi corazón sigue vivo su ejemplo y su recuerdo.

¿Cuándo viste más decaído a tu padre ante alguna situación política en España?

La situación de Cataluña le afectaba especialmente, porque tenía el recuerdo vivo del llanto de su abuelo al escuchar la noticia de la proclamación del Estado catalán por Luis Companys en 1934, siendo un niño de ocho años. Él era consciente de que había cosas que tenían que cambiar, pero era intolerante con cualquier ataque a la unidad de España. Entendía y defendía la descentralización del Estado pero jamás entendió la irresponsabilidad de los padres de la Constitución al establecer un sistema autonómico mientras no estaba garantizada la lealtad de las diferentes regiones a la nación española.

Tu padre era un hombre de honor, no cabe duda y como referencia su libro “Sin cambiar de bandera”, pero en la situación actual ¿Dónde se hubiera situado políticamente?

Él era una persona de principios sólidos pero para él España estaba ante todo y era consciente de aquella frase de José Antonio en las elecciones de 1933 “En estas elecciones votad lo menos malo, aunque sabed que de ahí no saldrá nuestra España”. Y sé que en ocasiones, ante el peligro de radicalización de España, hizo esfuerzos insuperables para evitarlo. Pero él se mantuvo fiel al espíritu y sobre todo, al estilo de José Antonio hasta el final.

Él se declaró siempre falangista ¿Cómo vivía la diáspora falangista actual?

Lamentaba que la Falange y otros grupos afines no hubieran sabido reinventarse a sí mismos y unirse en una causa común por causa de los personalismos diversos. Que se hubiesen quedado anclados en un pasado glorioso, pero anticuado y poco atractivo para la juventud de hoy. El mensaje de José Antonio no precisaba ya de correajes ni de taconazos en el siglo XXI y sí de mucha generosidad y renuncia ante los gravísimos problemas que ponen en peligro la unidad de España. Lo importante no eran los nombres, ni siquiera la estética, sino el estilo, la frascura del mensaje y la gallardía en la defensa de España y de la justicia social.

En algún momento de su vida ¿os recomendó a ti o a tus hermanos separaros de la política?

Ninguno de nosotros hemos querido participar en la política activa y nunca nos animó a hacerlo, porque sabía que la política de hoy no estaba hecha para hombres y mujeres cabales y el sufrimiento que ellos nos habría causado.

¿Qué es lo que más te dolió como hijo de lo sucedido en su entierro va a hacer ahora un año el 22 de Abril?

Lo único que me dolió aquél día fue despedirme de él. A veces pienso que toda mi vida me he estado preparando para aquél día porque desde muy niño mi único miedo era perderle. Las vilezas y mezquindades de otros no podían ocupar ni un segundo de mi tiempo en un día tan emotivo.

¿Y como militante político que lo eres?

Nunca he militado en ningún partido, aunque confieso que la política me apasiona, porque me apasiona la historia y me mueve la defensa de la verdad contra el imperio de la mentira.

Hablemos de temas genéricos ¿Qué piensas de la actual LMH y del proyecto de Ley parado por cuestiones presupuestarias?

La llamada ley de Memoria Histórica es posiblemente, la ley más nefasta e injusta de cuantas se han aprobado en la historia de los últimos cien años de nuestra historia. Tratar de legislar sobre la historia en base a una supuesta memoria colectiva, absolutamente manipulada y subjetiva es un absoluto disparate. Es un intento infame de prostitución histórica sin precedentes, que se ha infiltrado en los espacios legales posibilitando cualquier afán iconoclasta esté o no soportado en la ley, que la mayor parte de quienes la invocan ni siquiera conoce en su artículado. Es una ley maniquea con una exposición de motivos que establece una división entre los españoles reivindicando una legalidad republicana que la propia izquierda se encargó de volar por los aires, primero en 1934 y luego en febrero de 1936.

Pero lo peor no es la inquina de quienes quieren volver a resucitar el odio que hace 80 años rompió nuestra patria sino la complicidad del gobierno del Partido Popular que habiendo tenido una mayoría absoluta no hizo lo más mínimo para derogar una ley tan peligrosa que ataca frontalmente los fundamentos de nuestra reconciliación nacional. Advierto que los españoles no podremos vivir una plena reconciliación mientras esta ley esté en vigor, ya que criminaliza a los que un día fueron vencedores y menosprecia a los vencidos con el hedor sectario y manipulador que impregna todo su texto.

La propuesta de reforma planteada por el PSOE va mucho más allá y constituye un intento totalitario de sovietización de nuestra sociedad, que debe ser combatida desde la sociedad civil, en vista de que ningún partido está dispuesto a defender la verdad frente a la manipulación y el odio.

¿Hay peligro de que estas leyes y el odio de algunos nos lleven a un nuevo enfrentamiento civil?

Sin duda alguna. No hay más que ver las redes sociales para ver cómo el odio está anidando en muchos ambientes radicales de la izquierda y ya habido un muerto por llevar unos tirantes con la bandera de España. Se trata de un lamentable retroceso que España no debe permitirse. Debemos aprender de los errores del pasado para conquistar el futuro, pero sin ira, ni odio, sino con esperanza.

¿Vas a dejar “vivo” a Rufián o sin embargo piensas que “hasta aquí hemos llegado”?

Sólo espero que tanto Rufián como el resto de los demandados reciban justo castigo por parte de los Tribunales de justicia a su vileza y sirva para que otros se lo piensen dos veces antes de tratar de manchar el nombre de mi padre.

Un deseo…

Una España unida, grande, libre y próspera para mis hijas, en la que se reconozcan de forma cabal los logros de nuestra historia reciente, los de los unos y los de los otros y a los que, como mi padre, trabajaron sin descanso por mejorar la vida de los españoles en una situación muy difícil. Y en la que se respeten y defiendan sin temor valores como la familia y la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte.

Y nos despedimos. Nos da las gracias con educación, las cuales recibimos sorprendidos, ya que somos nosotros los que tenemos que estar agradecidos porque nos conceda una entrevista, pero en los tiempos que corren, pensará, no es normal que se dé voz a los considerados herederos del Régimen. Los que nos parece indignante es que, por ejemplo Rufián, no haya recibido ni una amonestación por parte de sus compañeros de “casta” y que se haya podido enturbiar el día en que una familia despide a un ser querido, por despedirle como a él le hubiera gustado. ¿Piensan los tontos de siempre que la familia entera y extensa de los Utrera-Molina, comulga con el “Cara al Sol” cantado en su despedida? Pues no los conocemos a todos, pero podemos asegurar que no y lo hicieron con gusto, cariño y respeto al padre,al tío, al yerno, al suegro…en definitiva al ser querido.

En definitiva, que ha sido un placer y apoyaremos a la familia Utrera y a Luis Felipe particularmente en dar voz en su lucha por no manchar la figura de su padre.