En Cataluña ha llegado el momento de responder a las agresiones con reciprocidad

La chulería de los separatistas es hora de que sea contestada con la contundencia que merece. La impunidad de contar con una policía absolutamente traidora y delincuente refuerza el papel de los golpistas y les alienta a la hora de agredir a quienes realizan la higiénica labor de retirar toda suerte de mierda amarilla que cuelga por sus fachadas y balcones. La ruptura separatista ha de conllevar sangre porque no es posible romper España sin que se derrame. Lo saben bien los secuaces de Puigdemont y compañía. Y lo buscan. Pues, bien, en esa España que quieren pre-bélica es llegado el tiempo de hablar con retórica de guerra y emplear el lenguaje de los puños.

Un hombre ha sido detenido por los Mossos d’Esquadra después de que  agrediera a una mujer, a la que recriminó que estuviera quitando lazos amarillos en Barcelona. Según ha informado la policía autonómica, los hechos han sucedido sobre las 12:20 horas en el paseo Pujades de Barcelona, en la entrada principal del Parque de la Ciudadela.

El marido de la mujer agredida, que es militante de Ciudadanos, ha explicado al diario digital ‘Las Voces del Pueblo’ que caminaba con su esposa y sus tres hijos, con los que había ido de compras, y se han detenido a retirar lazos amarillos y recoger algunos que estaban ya tirados en el suelo, junto a la verja del parque de la Ciudadela, cuando se les ha acercado un hombre, que iba acompañando a una señora en silla de ruedas. El hombre les ha recriminado que estuvieran quitando lazos amarillos y les ha amenazado con llamar a la Guardia Urbana.

Durante la discusión, según la versión del marido de la agredida, su esposa, que es de origen ruso pero nacionalizada española, ha terciado explicando que ella no tiraba los lazos amarillos al suelo, a lo que el agresor le ha increpado diciéndole: «¡Cállate la boca, extranjera de mierda!». Tras otro cruce de palabras, el hombre ha propinado un puñetazo a la mujer y la ha derribado al suelo.

Según el marido, el hombre se ha abalanzado contra la mujer caída y han tenido que sujetarle, mientras unos transeúntes les han separado y el hombre ha huido corriendo con la mujer que estaba en la silla de ruedas, y que también le recriminaba su actuación.