El yihadismo atenta contra fieles católicos en Indonesia y deja nueve muertos

La religión de paz ha hecho caja este fin de semana, primero con la víctima mortal de París y, esta misma mañana de domingo, con el asesinato de fieles católicos en Indonesia. Es una guerra global que ganamos o perdemos todos y en la que hay un único enemigo común: el Islam. La sangre de los inocentes caiga sobre los asesinos y sobre los que bajo el paraguas de la tolerancia y la multiculturalidad han dado amparo y cobijo a las ratas yihadistas.

Varios terroristas suicidas han atacado tres iglesias católicas este domingo en Indonesia en la ciudad de Surabaya, localizada en la isla de Java, lo que ha dejado al menos nueve muertos y cerca de 40 heridos, según la policía local, que ha advertido que el número de víctimas podría aumentar.

De acuerdo con el medio local The Straits Times, dos personas han fallecido a raíz de la explosión de la iglesia de Santa María, localizada en el barrio de Ngagel Madya. Otras dos víctimas mortales han sido resultado del ataque contra la Iglesia Cristiana Indonesia, mientras que el último fallecido ha perdido la vida en la Iglesia Pentecostal Central de Surabaya. Según el periódico local, los ataques fueron lanzados casi simultáneamente durante las misas matutinas del domingo en Surabaya, la segunda ciudad más grande del país.

Indonesia es el país con la mayoría musulmana más grande del mundo y en los últimos años ha sufrido un aumento de la actividad por parte de varios grupos insurgentes terroristas. De acuerdo con la policía, los ataques han sido obra de “terroristas suicidas”. Por el momento las autoridades están investigando la posibilidad de que se haya producido una cuarta explosión en otra iglesia de la zona. Según la agencia de Inteligencia del país, se sospecha que los ataques podrían ser obra del grupo terrorista Jemá Ansharut Daulá (JAD), inspirado en el ISIS.