El victimismo separatista y su “golpe de Estado togado”.

Sigue el circo parlamentarista en Cataluña, siguen los partidos separatistas enredados en sus payasadas mientras el reglamento lo permita y siguen los partidos cosntitucionalistas esperando pacientemente un maná del cielo, la conversión de los independentistas o la llegada de un candidato de consenso que solucione y deshaga el nudo gordiano en el que Mariano Rajoy ha convertido la política catalana por no tener la presencia de ánimo suficiente de aplicar el “Estado de excepción”. El 155 en manos de Rajoy es esto: más de lo mismo. Mientras, el catalán paga los platos rotos del desgobierno y la estulticia separatista y los españoles, en general, de la inacción y desidia rajonista.

Los partidos separatistas han activado una nueva fase de su plan para bloquear Parlamento y Generalidad tras la negativa del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena a excarcelar a Jordi Sànchez para una sesión de investidura. El presidente de la cámara, Roger Torrent (ERC), ha suspendido el pleno que convocó por teléfono el pasado fin de semana. Al tiempo, convoca una reunión extraordinaria de la mesa del Parlament, de mayoría independentista, para presentar una querella en nombre de la institución contra Llarena.

Los diputados de JxCat viajarán la próxima semana a Berlín para despachar con Puigdemont. En la agenda, la fecha límite del 22 de mayo, la posibilidad de repetir las elecciones, insistir en la candidatura del expresidente para otro pleno imposible o buscar un candidato de paja sometido al dictado del «exilio». Ni siquiera es descartable que Jordi Turull vuelva a salir a colación. ERC es un convidado de piedra ante el resurgimiento de Puigdemont.

Una de las portavoces del expresidente catalán, Elsa Artadi, ha marcado el tono de la réplica separatista al asegurar que la decisión de Llarena «es un golpe de Estado togado». «El Estado ha cambiado el Ejército por los jueces», remachó la dirigente separatista. El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, fue quien anunció la querella contra el magistrado para defender, según dijo, «los derechos de todos los catalanes».