El Valle de los Caídos: Un monumento necesario para la memoria histórica en el que Franco está justamente enterrado

Empecemos esta reflexión siendo sinceros y dejándonos de rodeos: el Valle de los Caídos conmemora la victoria del bando nacional en la guerra civil. Esa victoria, entre otras muchas cosas, afianzaba el cristianismo como raíz esencial de nuestra cultura frente a la quema de iglesias, bibliotecas y escuelas, así como la matanza sistemática del clero y de miles de católicos devotos por parte de la izquierda. Es un monumento necesario para la memoria histórica.

Esa misma izquierda que quemaba iglesias, mataba curas y violaba de forma salvaje y sistemática a las monjas, sigue odiando el monumento por todo lo que simboliza. Desde hace unos años, fiel a su táctica de mentir y empeñados en distorsionar la historia para tapar sus horrendos crímenes y sus miserables objetivos, se empeña en acabar con el mismo. Unos proponen dinamitarlo o convertirlo en un parque temático del embuste masivo que supone la Ley de Memoria Histórica. Otros, proponen exhumar a Franco.

No debemos consentir ni una cosa ni la otra. En este sentido, la derecha cobarde ha abandonado la defensa de la verdad histórica, llegando incluso a asumir las muchas falsedades sobre El Valle de los Caídos y a convertirse en comparsa de la izquierda.

El Valle de los Caídos es un monumento necesario para la memoria histórica y la sepultura de Franco está muy bien realizada. El ahora Rey emérito, Juan Carlos, acertó enterrándolo allí. Franco no es un simple español. Es, entre otras muchas cosas, el principal artífice de la paz más larga que haya vivido España en siglos, y que continúa, aunque cada vez más precaria por obra de los corruptos fabricantes de fobias y rencores. Franco logró devolver la paz a España, esquivar la guerra mundial, reconstruir el país con sus propias fuerzas, sin las deudas morales, políticas y económicas que pesan sobre el resto de Europa. Su tumba está donde debe estar. Franco merece estar enterrado bajo este grandioso monumento.