El súbdito Torra, la súbdita Artadi

Y Puigdemont bramando. Podría ser el título para lo escenificado ayer entorno a los Juegos del Mediterráneo. Torra en la manifestación contra el rey de España, Torra saludando al rey de España y poniendo cara de memo (la que le permite su estúpida cara de paleto). Idéntico papelón el jugado por la becaria de las rodilleras, Elsa Artadi: Papuchi en el exilio y la cárcel y ella entregada en rendir la República al Estado español.

Al final, lo que ya sabíamos: que a estos nacionalistas catalanes les faltan huevos para proclamar su república y plantar cara a cualquier estado opresor. Vivir del cuento del “protesto enérgicamente, señoría” es más chic y nos permite fardar de revolucionarios mientras tomamos una caña (grande y libre) por las Ramblas. Nos vienen las palabras de aquel cómico catalán que la memoria de la Historia olvidará para siempre: “Irse a cagar ya con la puta República. Que se la metan por el culo y les reviente dentro a ver si les quedan los huevos colgando del campanario”.