El “Rey del Holograma” se ha vuelto tímido, ahora no quiere que veamos su casa

El que fuera la vedette más famosa del teatro de variedades, en el que se ha convertido nuestra querida España, el que movía con más brío el can-can, dejando al aire sus posaderas, de repente, ha caído del caballo, ha visto la luz y sólo quiere discreción, por lo que ahora reclama privacidad para su vida, y ha exigido a Google maps, que difumine su casita en Waterloo.
La casita en cuestión está alquilada a precio de amigo, y Puchy “sólo” paga por ella, la nada desdeñable cantidad de 4.400 Euros. Este precio lo ha conseguido porque ha realizado con el propietario un contrato de nueve años de duración, en el que si lo rescindiera antes de tres, debería pagar una importante indemnización. Quizás por eso, el prófugo más conocido entre la delincuencia internacional, ha decidido que su casa no puede ser la de Gran Hermano, por lo que ha conseguido que le difuminen la imagen de la vivienda.
Este tipo de medida, se utiliza habitualmente por cuestiones de seguridad, por presidentes de gobierno, o en edificios de especial relevancia por razones de estado; en este caso Puigdemont pretende que los distintos buscadores no puedan dar con la imagen, de frente, de lado o en planta de tan suntuosa residencia. Lo que ocurre, es que ya es tarde, porque en la Red, se han difundido miles de imágenes de la misma, que nos permiten conocer al dedillo los más recónditos secretos de la misma; el casoplón tiene un amplísimo salón, tres baños, seis habitaciones, garaje para cuatro vehículos, una gran terraza y una cocina que nada tiene que envidiar a la de algún restaurante. El que quiera verla por fuera, que no la busque en el Google Earth, ni en el Maps, que lo haga en las fotografías ya publicadas. Según dicen las malas lenguas, en realidad lo hace para no despertar envidias ni recelos entre los habitantes de Estremera y Soto del Real … cuanta delicadeza.