El rábano por las hojas

A las conjeturas económicas de algún gurú y a las cavilaciones de los más sesudos analistas sociales les cojea una pata. Suelen despreciarla y la hacen tender a cero cuando sopesan y ponderan variables para obtener resultados.

El secesionismo espera una nueva crisis económica mundial y una fuerte recesión en la economía española para volver a la carga en su pretensión de independencia. Para el independentismo, cuanto peor, mejor. Si la UE cae tras el Brexit, si Europa deja de avalar el Estado autonómico, tal vez exista una ventana de oportunidad por la que escapar al control de España y convertirse en estado libre asociado (no sabemos muy bien a qué). Es en el supuesto del caos en el que el nacionalismo tiene su baza. Esto dicen los que saben de economía. Por su parte, los analistas políticos creen que para evitar la ruptura y el auge nacionalista hay que actuar sobre la escuela y la televisión catalanas.

Pues es tomar el rábano por la hojas. La ruptura de la UE debería traer la unión de las naciones y ninguna más necesitada que la nuestra. A las políticas centrífugas practicadas por la UE y potencias extranjeras hay que sobreponer las centrípetas que nos aten y hermanen más a los españoles. ¿Por una cuestión de convivencia? No. Por una cuestión de supervivencia. Una España unida es la única vía de escape en una futura crisis económica mundial. Una España unida requiere una escuela saneada y libre de adoctrinamiento rupturista. Una España unida surgirá el día que se anule cualquier agente descomponedor, sea partido político, radios o televisiones.

A este juego no nos queda otra que jugar en clave de unidad nacional y a la mayor tensión que oponga la izquierda mayor tensión habrá de poner quien tenga la capacidad de rejuvenecer las derechas.