El PSOE, Podemos y la panda separatas de acuerdo en poner en la calle a los delincuentes más brutales. En marcha el final de la prisión permanente revisable

Como era de esperar el PSOE no se la ha envainado y,  junto a lo peorcito de la casa del Congreso o Congresa,  ha puesto en marcha el proceso para la derogación de la prisión permanente revisable. ¿Qué significa esto? Que es probable  que  con unos quince o veinte  años de condena cumplidos a pulso sea posible empezar a estar en la calle por el o por los delitos más graves,  ya que téngase en cuenta además  que, por ejemplo, cometido un asesinato,  el resto salen gratis lo que para los terroristas ha sido una verdadera bicoca.

Para nosotros la opinión de las víctimas es importante pero no es lo definitivo. Lo definitivo es un sentido de justicia casi evidente que, es cierto, las víctimas tienen bastante claro,  pero si no fuera así la justicia frente a crímenes de la gravedad de los que hablamos impide, por lo menos y siendo generosos, la puesta en libertad de quienes los cometen salvo, quizá, que alguno de los condenados opte por la vía contemplativa en algún monasterio después de 30 años de prisión cumplida  a pulso.

En El Muro nos hemos manifestado partidarios de la pena de muerte para los delitos más graves, para asesinatos con circunstancias especiales: violaciones, pederastia, niños, terrorismo… Lo ocurrido hoy en el Parlamento es prueba de que  la pena de muerte es mejor que la cadena perpetua o la prisión permanente revisable. ¿Por qué? Porque no es evitable que grupos políticos que, por sistema, están con los malos elaboren  legislaciones a posteriori   que pongan en la calle    a condenados a penas como la prisión permanente revisable. Una virtud de la pena de muerte es que, además de ser la única justa ante determinados delitos, es irreversible:  un magnífico antídoto ante la estupidez progre.