El PSOE, Podemos y la izquierda española y europea, junto con algún imbécil del PNV, se dedican a peregrinar al Valle de los Caídos. A ver si se enteran de algo estos gilipollas.  

La nueva moda en la izquierda española, a la que se ha sumado el inefable PNV, partido independentista muy preocupado por un monumento en El Escorial, es pasar las mañanas visitando el Valle de los Caídos. Nos les estaba mal enterarse de algo para que dejaran de  decir las gilipolleces que vienen afirmando. Nos tememos que irán a peor.

Entre sus frecuentes estupideces está la de comparar a Hitler con Franco para lo cual tienen que inventarse que Franco cometió un genocidio. El problema es que Franco no sólo no cometió genocidio alguno sino que, precisamente, frenó el que el PSOE y los partidos equivalentes al Podemos de hoy estaban cometiendo, esencialmente, contra los católicos por razones exclusivamente religiosas. Comparar a Franco con Hitler es insostenible mediante razonamiento alguno pero ahora les ha dado por ahí y es una batalla ideológica que habrá que librar. Lo que no sabemos es si, de darse la oportunidad, Podemos y el PSOE  serían  comparables al Frente Popular. Nos tememos que sí.

La otra perra de estos mentirosos compulsivos es que el Valle es un mausoleo franquista. Desde luego, no se planteó. Fue, eso sí, el monumento que los nacionales idearon para la reconciliación pero nunca se pensó como un monumento franquista. O quizá pudo idearse así para, muy pocos años después de terminada la guerra, abrirlo a la reconciliación nacional.

El Valle no fue construido por esclavos sacados de entre los presos republicanos. Fue construido básicamente por empresas con trabajadores libres y con presos republicanos que pedían ir voluntarios al Valle para redimir condena. Son dignas de estudiar las condiciones  penitenciarias y laborales de esos presos. Asombrosas,  por lo favorable,  en sentidos que los desconocedores del tema no pueden ni imaginar.

Por último, conviene reseñar, que hoy el Valle de los Caídos es un punto del territorio nacional donde la libertad de expresión no existe y se encuentran prohibidos determinado tipo de actos y emblemas. Es esa otra batalla jurídica que debe librarse.