El padre de Alfie pide levantar el campamento ante el Alder Hey para que el hospital le permita llevarse a su hijo a casa

El padre de Alfie Evans ha pedido a las decenas manifestantes que guardan permanentemente vigilia ante el hospital Alder Hey de Liverpool que se vayan a sus casas y respeten la privacidad de la familia. Thomas Evans, de 21 años, y Kate James, de 20, confían en poder llevarse a su hijo a su casa tras la reunión mantenida ayer con los médicos del hospital, superadas ya las tensiones durante la frustrada batalla legal para poder llevarse a su hijo al hospital Bambino Gesú, gestionado por el Vaticano.

“Estamos muy agradecidos y apreciamos todo el apoyo recibido de diversas parte del mundo, especialmente de Italia y Polonia, que han dedicado su tiempo a esta lucha increíble”, declaró el padre a las puertas del hospital. “Ahora os pedimos que regreséis a vuestras vidas diarias y que permitáis que tanto yo, como Kate y el personal del hospital construyamos los puentes para seguir avanzando”, agregó Thomas Evans, que reiteró su fe católica y su esperanza por la vida de Alfie, de 23 meses, que cumplió su tercer día sin respirador artificial. Los padres de Alfie han decidido imprimir un giro al caso tras perder su último recurso y parecen resignados a llevarse a su casa a su hijo, que se encuentra en estado semivegetativo y en fase terminal, según los médicos.

Ayer mismo, el Papa Francisco I, sugería la posibilidad de que la casa de los Evans fuese dotada de todo el instrumental médico y la asistencia sanitaria que requiere el niño y animaba a la cuestación popular para lograr tal efecto, una vez visto que aseguradoras y dirección del hospital no estaba dispuestos a sufragar los gastos clínicos que han generado todo el asunto.