El Muro: La posición política que no existe. Derecha Social Franquista

Todos los medios de comunicación tienen unas ideas políticas. En este primer artículo de La Columna de El Muro lo más oportuno es posicionar ideológicamente nuestro pequeño medio de comunicación: El Muro. Cuando pusimos manos a la obra en su puesta en marcha, vimos que nuestra postura política no existe en todo el espectro político español aunque sí creemos que hay muchos españoles que piensan como nosotros.

Las últimas encuestas del CIS describen un mapa político dividido entre izquierda y derecha. Dentro de la derecha dos partidos políticos, Partido Popular y Ciudadanos, se dividen el mercado, con un Cs en ascenso y un PP, en nuestra opinión, en un descenso mayor del que nos cuentan y muy merecido. A la derecha de PP y Cs, según las encuestas del CIS, no hay nada.

No obstante, fuera de las encuestas, sabemos que VOX es la propuesta evidente a la derecha del PP. Haciendo un trabajo jurídico extraordinario contra el proceso separatista catalán, autodefinido como derecha, económicamente liberal y moralmente conservador VOX es como una Alianza Popular, más liberal, traída al 2018, si bien VOX intenta presentarse completamente desvinculado del franquismo por mucho que se oponga a la Ley de Memoria Histórica.

En un punto políticamente indefinible, nacionales o patriotas no nacionalistas, otros nacionalistas, unos demócratas otros no, socialistas, sindicalistas, fascistas, falangistas, tradicionalistas, nacionalcatólicos o paganos, revolucionarios o no tanto, se encuentra lo que socialmente se denomina extrema derecha, un término que rechazan los así definidos que, no obstante, cuentan con el grave problema de carecer de una palabra clara que los posicione.

¿La posición de El Muro? Pues una que no existe. Entre Vox y lo que socialmente se llama extrema derecha con una definición clara, derecha social, con un franquismo público y notorio sin complejos y con un contrato con la democracia por el que la defenderemos y la aceptaremos como animal de compañía hasta el punto de, si es necesario, combatir por una Dictadura que impida a la izquierda y al separatismo terminar con la democracia y la libertad en España. Izquierda y separatismo, unidos o por separado, son los enemigos reales de la democracia y la libertad en España.

Nuestras simpatías por Vox son evidentes. Echamos de menos en Vox una defensa pública del franquismo en los términos que, por ejemplo, explica Pío Moa; echamos de menos una posición económica mucho más social y mucho menos liberal y nos preocupa un posicionamiento gradual, que no acabamos de entender, hasta llegar a lo que Vox llama aborto cero.

¿Tenemos simpatías por lo que socialmente se llama extrema derecha? Sin duda. No obstante nos molesta poderosamente su izquierdización en el terreno económico y social, que le ha llevado a asumir como propias posiciones de extrema izquierda erradas moralmente y que en la práctica han demostrado que solo sirven para arruinar pueblos; y nos molesta, muy especialmente, una nazificación que no entendemos: estar contra la inmigración no es ser racista salvo que se sea racista. Tampoco nos agrada la religiosidad fundamentalista de otras posiciones. Y no comprendemos, en general, la omisión de la defensa pública de Franco o la pose afranquista, cuando no francamente antifranquista, que recorre todo este espectro político. Hasta la Fundación Nacional Francisco Franco hace una defensa de Franco con el freno de mano echado.

El Muro, en definitiva, piensa como un montón de españoles normales que son patriotas, que admiran a Franco, de esa gente buena y sencilla que, si les preguntas, te dirían que son de derechas de toda la vida, que, no obstante, entienden que el Estado debe velar por el bienestar social de todos los españoles y que, a pesar de ser franquistas, están dispuestos a experimentar la democracia como fórmula de convivencia en la que quepamos todos, en tanto en cuanto separatistas e izquierdistas no lo hagan imposible. Es cierto: una posición que hoy no existe en todo el mapa político español. Vamos a construirla.

Eduardo Arias
Director de El Muro del Pueblo Español

11 Comentarios

  1. La posición afranquista o antifranquista en muchos casos viene determinada por esa nazificación que acertadamente criticáis. No es que no se quieran mojar en cuestiones históricas (para el revisionismo de la Segunda Guerra Mundial siempre tienen tiempo); es que ellos pertenecen a otra historia y hasta a otro país. Son patriotas de otra patria.
    Dos detalles a favor de VOX:
    – No atacan a la Iglesia/Cáritas con la trola esa de que “no ayudan a los españoles”.
    – No frecuentan las embajadas de Irán y Rusia para recibir instrucciones.

    • ¿Y en qué punto de mi comentario estás en desacuerdo? Creía que mi comentario estaba bastante en sintonía con lo que dijo Eduardo. Esa era mi percepción al menos.

  2. Eduardo, deja de buscar en la sociedad española un casi inexistente franquismo sociológico (algunas personas mayores políticamente abstinentes, eso es todo lo que vas a encontrar). VOX, Pío Moa y otros muchos españoles respetamos la memoria de Franco desde una perspectiva histórica, no política. No es lo mismo. Ya hemos visto durante las últimas décadas adonde va la nostalgia como praxis política: al limbo o a conquistar un solitario escaño en el Congreso: el de Blas Piñar.

  3. 1.- ¿Inexistente franqusimo sociológico? No estaría mal una encuesta en Vox o saber el número de libros que vende Pio Moa.
    2.- Veremos si el camino emprendido por Vox obtiene mucho más de ese escaño de Blas Piñar. Especialmente a largo plazo.
    3.- Desgraciadamente el camino de esa derecha social franquista de la que hablo se abandonó por autonomias históricas, falanges de izquierdas, o nazismo de tapadillo prácticamente desde la disolución de Fuerza Nueva.
    4.- El camino de Vox es interesante pero hay posiciones ideológicas de Vox que, en el fondo, comparten poquísimos españoles y que son errores morales graves. Ese liberalismo a ultranza no existe en la derecha española, precisamente, porque sigue siendo franquista y sigue creyendo, gracias a Dios, que el Estado debe velar por el bienestar de los españoles y que la vida no es una selva en la que ir dejando tirados a los más débiles.

  4. En relación al artículo voy a dar mi opinión al respecto. En primer lugar hay que decir que ni pp ni ciudadanos son de derechas ya que incluso ellos mismos se definen de centro (ni tan siquiera de centro derecha), y que les voten personas “de derechas”, no quiere decir que dichos partidos lo sean. Hay que tener en cuenta que en el aspecto “social” tanto el partido popular como ciudadanos han asumido el marxismo cultural como propio, y en materia de impuestos con el pp hemos tenido la mayor presión fiscal de la historia, es decir, su política es en cierto modo de izquierdas, al menos en lo que respecta al ciudadano de a pie (no a la banca y al capital especulativo).
    Por otra parte y en relación a Alianza Popular, precursor del partido popular, hay que decir que dicho partido fue el culpable de que “no hubiera nada a la derecha del pp”.
    Respecto a la “izquierdización de la extrema derecha”, al menos en el sentido económico, creo que no es tal. En sentido estricto, son partidos de “extrema derecha” aquellos que apoyan a la banca y al gran capital, es decir, partido popular, psoe, ciudadanos, izquierda unida, etc. y por tanto apoyar que haya una banca pública no es ser izquierdista sino apoyar un estado social en el que se proteja a todos los españoles. De hecho, a la muerte de Franco en España solamente teníamos un capitalismo incipiente en el que la banca estaba muy controlada, estando prohibida la usura por inmoral, y la prueba es que la gente se compraba un piso en menos de 10 años.
    Por último hay que indicar que ser franquista supone en relación con la democracia, un medio para gobernar pero nunca un fin en si mismo.

  5. En mi caso yo ya he nacido en el Régimen Democrático. Sobre el franquismo no opino como vivencia porqué ni había nacido -y es excelente poder saber todo, sin censura, y aceptar la Historia sin complejos-. Absurda frase pues tampoco conocí a José Antonio y le admiro, pero bueno.
    Pero para mí el Muro és la viva expresión, donde sin tener el don de saber expresarme correctamente, puedo explicar sin censura, por ejemplo, la realidad que sí vivo a diario en Girona y aportar un mínimo de información veraz de lo que ocurre.
    No tengo la verdad suprema, pero lo que se vive, se vive, sin maquillaje.
    Y sinceramente, sin entrar el tema de Franco, el Muro ha sido la PRIMERA PLATAFORMA o como se le quiera decir que ha llamado a la UNIDAD y a la comprensión con Catalunya, alejando a todos los separadores que nos odian, por el simplemente el hecho de ser catalanes de pro.

  6. En respuesta a Juan:

    1.- Podemos defender un modelo moral, económico, social franquista dentro de un Régimen democrático. Y asumir la democracia, en tanto en cuanto, izquierda y separatistas no la hagan imposible.

    2.- La izquierdización de la extrema derecha es evidente. Así le va. Y la cuestión no está en apoyar una Banca Pública. La cuestión está en prohibir la banca privada, pedir la socialización de los medios de producción, la autogestión de los trabajadores en las empresas, o todo un fondo en el mensaje que consiste en dar palmas con las orejas si a un rojo le parece guay lo que dice un facha.

  7. Vamos por partes:

    1. Escuché decir a Federico Jiménez Losantos, que se quiere lo que se pierde. Y yo matizo: se quiere lo que se pierde, cuando se sabe.
    2. No puede haber franquismo sociológico, sin conocimiento de causa. Ese conocimiento de causa puede ser empírico, cultural o mixto.
    3. El conocimiento de causa empírico, el haberlo vivido es un privilegio y una desgracia: privilegio porque se pudo disfrutar de las ventajas sociales, y desgracia porque los que disfrutaron de esas ventajas, hoy son pensionistas, testigos incómodos a los que el poder político maltrata, y quisiera verlos muertos.
    4. El mixto, es el de nuestros mejores historiadores como Luis Suárez o Pío Moa, pero esos son anatema. Los hay mayoritarios, minoritarios, marginales, residuales y anatema. Y los historiadores como Moa y Suárez son anatema, incluso aunque vendan más que Preston.
    5. Y el conocimiento cultural sobre aquello… pues es bastante difícil. No voy a hablar de la escuela, ni de los medios de comunicación, sino de cómo está la situación de quien vive en provincias. Fariña es un libro prohibido, aunque la palabra podría usarse por extensión a otros libros que el poder político pretende prohibir por la Ley de Memoria Histórica. Tomemos por ejemplo el caso del libro “Franco socialista”, paradigma de “fariña” o libro prohibido. No, no es que la Ley de Memoria Histórica pretenda prohibirlo, no es que no salga en los medios de comunicación, es que si no es por el Amazon, no hay manera humana de que llegue a las casas, porque no llegará a las librerías, ni menos aún a las bibliotecas. Y otra cosa quería deciros: enterarse del franquismo requiere una considerable inversión en bibliografía. Olvídate de intentar formarte sobre ello en escuelas y universidades, olvídate de encontrar ciertos títulos en cualquier librería, olvídate de que vayan a hacer publicidad en los medios, y arriésgate a que si lo lees en un bar te miren mal, te insulten, te agredan, etc.
    6. Sin embargo, estamos en una fase de reverdecer revisionista, de auge de estos libros prohibidos y pese a todo, la información fluye. Lo políticamente correcto podría resquebrajarse. Ahora bien: no esperemos que nadie diga que es partidario de que la vivienda sea inembargable como con Franco. Porque apenas hayas dicho la palabra prohibida, se te echan encima todos. Y lo mismo pasa si dices por ejemplo que “como diría Franco, para repartir riqueza previamente hay que crearla.”
    7. En todo caso, la clave es que haya políticos valientes, que comprendan que el nº de votos no da ni quita razones. Que es mejor honra sin votos, que votos sin honra. Para ese papelón, de sacar a España del agujero no sólo hay que querer desempeñarlo, sino estar capacitado y aun predestinado por la Divina providencia.

  8. De entrada la palabra “dictadura” es utilizada con fines condenatorios, difamatorios o denigratorios. Y significa dos cosas que debemos rechazar: que la esencia del régimen fuera la opresión, y que el régimen fuera un periodo oscuro, una fatalidad transitoria entre dos “democracias brillantes”, como la republicana y la del 78. Lo que quieren significar sutilmente, es que después de la normalidad republicana y de la anormalidad del régimen, las aguas volvieron a su cauce. Y no es realmente así. El franquismo sería pues una especie de “Edad Media”, en el sentido peyorativo y oscurantista que se le quiere dar al término.

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