El más payaso de los concejales, también irá a juicio

¿Recuerdan a aquel imbécil que con una nariz de payaso se dedicó a hacer de mimo, haciendo burla a un fornido picoleto que custodiaba la puerta de un edificio en el cual se realizaba un registro judicial?

Fue tan gracioso, tan gracioso, que se lo creyó, y como al parecer el ejercer de payaso no era una mera coincidencia de aquel día, pues decidió seguir haciendo el payaso, y el día uno de octubre, durante el referéndum ilegal, se posicionó él en la puerta de un centro escolar, custodiando dicho centro y no dejando acceder a la Guardia Civil al interior, mientras manifestaba el muy memo a estas fuerzas de seguridad que actuaba junto a sus acompañantes en cumplimiento de la ley catalana y no los dejarían entrar. Obviamente los señores de verde, le pidieron que desistiese de su actitud, máxime teniendo en cuenta que el payaso se acreditó como teniente de alcalde de Sant Joan de Vilatorrada, pero dado que hiciera oídos sordos y encima se puso bravo, la benemérita conocedora por oficio, que cuando alguien no entiende ni la ley catalana ni la española, (que está por encima de la primera por jerarquía normativa), suele ser porque la única ley que entienden es “la ley del palo y tentetieso”, por lo que procedieron a explicárselo por escrito, momento este en el que el concejal demostró lo versátil de su capacidad de actuación, pasando en segundos de payaso a bicho bola, arrastrándose por el suelo mientras gruñía como un verraco.

Un año después de toda esta puesta en escena, el juzgado de instrucción nº2 de Manresa ha cerrado ya la instrucción contra el Teniente de Alcalde, de nombre Jorge Pesarrodona, por un delito de desobediencia grave, y corresponde ahora que las acusaciones soliciten la apertura de juicio oral.

Los hechos se produjeron en el colegio CEIP Joncadella, y al negarle el paso a la Guardia Civil, tras manifestar que su obediencia era a la ley catalana, siendo como era, concejal y teniente de alcalde de su pueblo, según la legislación nacional, supone un cúmulo de claros indicios del conocimiento por parte del investigado de la prohibición de la celebración de este referéndum.

El juez dice claramente “El investigado representa como teniente de alcalde a los poderes públicos del Estado, teniendo no solo obligación de conocer las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional, sino la obligación de acatarlas”.

¡Qué payaso, más bueno!… hasta nosotros nos reímos ahora

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