El Islam no tiene freno en Europa

Europa no cuenta ya con un código de valores que pueda protegerla de la invasión islámica. No es la vieja Europa que albergó en su seno la única civilización posible, la de Occidente, la de Roma, fuera de la que todo era barbarie (y sigue siéndolo). Es la Europa de Soros, del homosexualismo, del multiculturalismo, de los hombres-vagina y las mujeres-pene. Su nueva y amorfa piel es incapaz de sostener la armadura que evite el trago de ser aniquilada por la religión de Mahoma, el profeta de Alá, pederasta, asesino y pecador. Hasta los tribunales europeos blandean ante su nombre satánico. Las feministas callan; los maricones suspiran por ajustarse a la sharia.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) considera que la condena en Austria a una mujer que calificó a Mahoma de pederasta está justificada por la falta de una base objetiva de sus declaraciones, que tenían como objetivo provocar, y para mantener la paz religiosa.

En una sentencia publicada hoy, el Tribunal de Estrasburgo rechaza el recurso presentado por esta austríaca, identificada únicamente por sus iniciales E.S. y nacida en 1971, que en 2009 organizó unos seminarios que llevaban por título “Informaciones de base sobre el islam”.

En esas charlas, E.S. dijo que Mahoma se casó con una niña de 6 años, Aisha, con la que mantuvo relaciones sexuales desde los 9 años, y añadió que al profeta “le gustaba hacerlo con niños”, para preguntarse “si eso no es pederastia”.

Eso le valió una multa de 480 euros y el pago de las costas judiciales del proceso en el que fue condenada.

Los jueces europeos avalan a los tribunales austríacos, que “explicaron de forma exhaustiva” el motivo por el que esas declaraciones “eran susceptibles de provocar una indignación justificada”.

Pese a ello, recuerdan que los fieles de cualquier religión no pueden pretender estar a resguardo de críticas y deben “tolerar y aceptar que otros rechacen sus creencias religiosas”.

En este caso, el TEDH considera que las declaraciones de E.S. se basaban en parte en hechos inexactos, además sin tener en cuenta el contexto histórico, no se hicieron de forma objetiva y tenían como único objetivo “demostrar que Mahoma no era digno de ser venerado” y provocar indignación.

Por eso afirman que las jurisdicciones austríacas al condenarla no violaron su libertad de expresión, sino que pusieron en la balanza ese derecho con el que tienen otras personas para que se protejan sus convicciones religiosas y con la preservación de “la paz religiosa” en el país.

Además, hacen notar que 480 euros es una multa “de un monto modesto” que se sitúa en la parte baja de la horquilla de penas que se le podían imponer por denigrar una doctrina religiosa

1 Comentario

  1. A priori no entiendo las sentencias. Es conocido a través de la biografia de Mahoma que mandó matar a toda una familia judia y la misma noche se caso y violó a la hija pequeña de dicha familia, a la sazón menor de edad y posteriormente pidió a su más fiel seguidor (no recuerdo en este momento su nombre Abubar o algo parecido) a su hija menor (6años) en matrimonio, este hombre no pudo negarse porque ello le hubiese llevado a la muerte, solo pidió a Mahoma que la respetase hasta su menarquia, Mahoma lo prometió pero no lo cumplió y cuando solo contaba con 9 años consumó el matrimonio contando él con unos 57 años aproximadamente. Si esto no es pederastia yo soy Papisa o no se leer y las leyes dicen otra cosa distinta a lo que yo entiendo por pederastia = practica sexual con niños.
    Nuestros políticos, jueces, grandes padres de la patria (españoles y europeos), lo que tienen es miedo al Islam o están muy bien pagados por ellos, no cabe otra explicación a menos que demuestren fehacientemente con certificado médico contrastado, que son “personas con necesidades psicologicas” (traducido a castellano = padecen de estulticia, es decir son cretinos, idiotas, necios, subnormales, etc. según la RAE) y no puedan estar en los puestos en que se encuentran por falta de capacidad y nivel intelectual adecuado y estar necesitados de tutoria.
    El derecho de expresarnos libremente no debe permitir las mentiras (las que nos cuentan los políticos, banqueros, jueces, periodistas, etc.), pero cuando cualquier persona dice la verdad ¿quien es nadie para callarle la boca si no le gusta lo que dice?

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