El independentismo, amparado por Europa, plantea la candidatura de Puigdemont a la presidencia de la Generalidad

Mientras el Gobierno se limita a enunciar su respeto a las decisiones judiciales, el independentismo ha saludado esta decisión como un “gran éxito” para su causa, un “batacazo” para el Estado español o un “zasca” de la justicia alemana. Para el coordinador de la defensa del expresidente catalán, Jaume Alonso-Cuevillas, “al quedar desacreditados de esta forma por la justicia de otro país”, los magistrados españoles deberían cuestionarse su relato de la investigación.

Tan solo unas horas antes de conocerse la decisión de los tribunales alemanes, a través de tres cartas, Puigdemont y el exconseller Jordi Turull habían señalado a Jordi Sànchez como próximo candidato a una investidura inminente y este último, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, la había aceptado en otro escrito remitido desde la cárcel.

Pero ahora, el escenario ha cambiado por completo. El independentismo tuvo una de sus primeras buenas noticias en semanas y corrió a celebrarla, consciente de que la libertad de Puigdemont constituye un duro revés, cuando no un bochorno internacional, para el Tribunal Supremo.