El FMI y la tasa de fecundidad

Con planteamientos liberales o ultra liberales de la economía se suele tomar la consecuencia por la causa y vicecersa, según convenga. Un reciente estudio del FMI aclara la evidencia de que la tasa de fecundidad y de natalidad en los países occidentales ha caído drásticamente por efecto de la crisis y el parón migratorio. ¿Parón migratorio? -preguntarán los más perspicaces. Parón migratorio en clave FMI.

Es decir que la natalidad puede ser un buen indicativo de la salud económica de los países desarrollados, descontados o incluidos los niños nacidos de parejas inmigrantes. O sea, que el FMI invierte la máxima que asegura que la natalidad ES la riqueza de un país para decirnos que por el índice de natalidad podemos saber la riqueza del país. Y, de paso, incluye en la riqueza neta del país los hijos del vecino al que hemos invitado a merendar. De esta manera, en lugar de enfocar sus políticas a favorecer la natalidad de las mujeres nativas lo que propugna el FMI es la incorporación a nuestras sociedades de elementos foráneos.

Pensado en voz alta es tanto como decir a las mujeres europeas que no son buenas para la maternidad, que sigan hinchándose a píldoras y se compren un perrito cuando se sientan tristes y que, cuando lo saquen al parque, se fijen en el arduo trabajo que da, a moritos y a latinos, el cuidado de su prole ruidosa y juguetona.